El Acto del Sueño: La expectativa continua

El Acto del Sueño: La expectativa continua

Story tools

A A AResize

Print

 
Nunca supo que tan temible seria su futuro al terminar la secundaria y preparase para sus estudios superiores. Y como muchos estudiantes que tienen sus sueños en espera, esta joven también pide por saber que le prepara su futuro siendo indocumentada desde su niñez. Pero ahora, la voz de Laura López es más fuerte que nunca y pide aprueba al acto del sueño, conocido como el Dream Act.

López es una residente de Napa, Calif, y de padres mexicanos. Creció en una comunidad donde el tema de inmigración no era muy común y aunque la mayoría eran Latinos, la teoría de trabajar y educarse siguen siendo dos temas significativos para López y su familia. López emigro a EEUU de solo dos años, y aunque sigue indocumentada eso no le impide lograr éxitos.

Al igual que López, miles de estudiantes de toda raza están afectados por la razón de no tener documentos legales y aparte guía para dar pasos a un colegio. Pero, no muchos esperan aprueba al acto del sueño y buscan oportunidades para seguir sus estudios superiores.

“El Acto del Sueño no es sólo un asunto de inmigración. Es un asunto que se enfoca con la economía social de estudiantes inmigrantes y cómo pueden contribuir a nuestras naciones para recuperar estabilidad económica,” dice Julio Mata, miembro de la organización Mexican American Legal Defense and Educational Fund. La organización se enfoca en promover información educativa para ayudar a padres e estudiantes en el recorrido de sus estudios superiores.

López se graduó con honores de la Universidad de California, Santa Cruz con una especialidad en Latin American y Latino Studies y obtuvo un certificado en leyes. Sus padres, Juan y María López, son su motivación para no rendirse, poder conseguir empleo y luchar hasta lograr sus metas. Pero su historia no fue cuento de hadas, porque mientras López esperaba ansiosamente por el Dream Act, falló una y otra vez, pero ella siguió y dio pasos informativos para terminar su carrera.

“Estoy aquí gracias a mis padres y gracias a mi tenacidad de luchar para conseguir cada éxito que he tenido. No es fácil para mí ni para mis padres, pero estoy aquí combatiéndolo todo,” dijó López.

Decidió asistir a una universidad terminando la segundaria porque siempre pensó que si hay ayuda financiera y hay oportunidades podría hacerlo, pero la realidad fue otra.

“Cuando comencé la escuela mi consejero nunca me informo que yo era indocumentada y no sabía que tenía que llenar una forma especial para poder recibir asistencia financiera. Me di cuenta de que había un problema cuando comencé a llenar la forma de FAFSA, me pedía mi seguro social e yo no tenía eso,” dijó López.

Con una voz afligida dijó que temía su futuro y el de su familia. “Sentí la realidad de ser indocumentada.” Fue entonces que López se informo acerca de la forma AB 540, que les permite recibir ayuda financiera a los estudiantes indocumentados en California.

“Al principio nunca pensé que tanto me afectaría mi estatus migratorio cuando comencé el proceso universitario. Me sentía frustrada y continuo sintiéndome así porque todavía no se qué va a pasar,” dijo López.

Y aunque termino sus estudios su problema ahora es obtener trabajo. Actualmente, López trabaja en un restaurante en California que sus padres abrieron hace seis años. Pero por ahora se siente restringida en ejercer profesionalmente.

“Me siento muy limitada, y sé que mis padres no quieren esto para mí porque han trabajado bastante para que yo no me quede trabajando en un restaurante, pero la realidad es que no tengo otra opción,” menciona López.

Pero al no tener los documentos apropiados para trabajar, López busca hasta encontrar oportunidades.

Además de trabajar en el restaurante, dedica horas comunitarias en una oficina de ayuda legal y tiene esperanza de que alguna oportunidad llegue pronto.

López también forma parte de la organización The Dream is Coming. La misión de esta organización es combatir las frustraciones que sienten los jóvenes, crear movimiento en las comunidades y obtener autorización hacia una legislación por alcanzar el acto del sueño.

El Dream Act les permite a los estudiantes indocumentados recibir residencia legal por seis años, pero para ser considerados los estudiantes tienen la opción de asistir dos años a un colegio comunitario, servir en la base militar o asistir a una universidad de cuatro años y tener un record criminal civilizado.

López tomo la decisión de asistir a la universidad aunque no tuviera idea de lo que significara ser una persona indocumentada, y sigue tomando riesgos.

“Queremos escuchar de alguna manera voces hispanas para crear movimiento. Ahorita lo estamos viendo con los estudiantes y su plan por el Dream Act, pero también queremos ver los padres involucrados,” dijó Rev. Nick Garza, quien se sienta en la junta directiva de la organización, National Hispanic Christian Leadership Conference. La organización de evangelismo se enfoca en iniciar liderazgo para las comunidades hispanas.

López continua formando parte de organizaciones como estas que se enfocan en informar. Aunque siente una carga y una barrera enfrente de ella, siempre tiene su propósito claro. Y aunque ella tenga sus intenciones de luchar, hay otros en el senado que se oponen al Dream Act, pero López tiene su perspectiva.

“Continúo con la esperanza, con el consejo y el apoyo de mis padres, concluyo López. “Yo siempre me preparo para lo que pase en el congreso y creo que el Dream Act tomara en efecto, porque es a base de virtud para los estudiantes indocumentados.”


Yecenia Alfaro es una estudiante en American University.