¿Felices fiestas?

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Johnny* trabaja vendiendo autos en una distribuidora en Scottsdale. Batalla para concentrarse y aunque su simpatía se gana muchos clientes, no puede ocultar esa ansiedad que se transforma en temblorina. Habla y habla sin parar. Trata de esconder sus cicatrices, pero las marcas del combate le atraviesan el rostro, como para que no olvide lo que sucedió en tierras lejanas.

Hay días en los que Johnny tararaea las canciones de moda y disfruta de su café; otros, los recuerdos lo persiguen, lo acosan, lo someten, y empieza a cuestionarse qué valor tiene la vida. A sus 48 años, sus hijos son lo que lo mantienen cerca de esa línea entre la vida y la muerte, pero es en estas fiestas navideñas cuando todo el amor se pone en jaque:

Es muy difícil olvidar la sangre.

Fue un ‘ranger’ por más de 25 años y no conoce otra forma de vida. Eso de vender carros no es lo suyo, pero es una forma de ganarse la vida. Sus heridas no le permiten seguir en su misión militar, es por eso que necesita un trabajo que lo mantenga distraído en el día para dormir cansado en las noches.

“Es difícil no oír los balazos cuando cierras los ojos y acordarte de todo lo que tuviste que hacer por esta Patria… y aquí te das cuenta que pocos lo valoran”, expresó Johnny, tratando de enderezar los anteojos para ver bien el precio de la camioneta del año que intentara vender ese día. “Y uno vuelve aquí y es tan difícil acoplarse a una vida normal, con la familia, con los hijos que apenas y te conocen porque nunca estabas, con esas celebraciones, sabiendo que hay tanta maldad allá afuera y tantos criminales que quieren destruir Estados Unidos”, sentenció.

Pero el ex militar es uno de los pocos que ha logrado conservar la cordura a pesar de las memorias. Su salud mental se basa en la ayuda de un centro para veteranos en el que encontró más amistad que terapia. Y ahora él sirve de inspiración para los demás.

A 8 meses de haber vuelto a casa ha encontrado una nueva razón para luchar: Sus compañeros.

Tiempos difíciles

Diciembre es una de las épocas del año en las que más personas, con o sin historial militar, sufren de depresión. Los pensamientos suicidas aumentan, aunque no las muertes de veteranos, quienes poco a poco han aprendido a dejar el pasado y salir adelante.

Los resultados de una investigación del Centro de Políticas Públicas Annenberg demostró que es un mito que el número de suicidios aumenta durante Navidad y Año Nuevo. Según el reporte, diciembre no es un mes mortal para los veteranos.

Paula Pedene, portavoz del Centro de Veteranos de Arizona, dijo que las estadísticas demuestran que los centros de ayuda y los esfuerzos de prevención del suicidio están funcionando.

“Sabemos que los síntomas de la depresión aumentan con el consumo y abuso de drogas y alcohol que tan popular es en esta época, lo que se transforma en más pensamientos de muerte… pero para eso estamos nosotros, para ayudarlos”, expresó Pedene.

“También sabemos que no sólo los veteranos sufren sino que también sus familias necesitan ayuda para salir adelante, para reincorporarse a la vida en familia, por eso ofrecemos servicios para todos”, agregó. Los veteranos y sus familiares pueden recibir atención especializada o simplemente una mano amiga llamando al 1-888-628-9454, donde los atenderán en español.

Además, si los pensamientos suicidas aumentan o la depresión empeora, Pedene dijo que los veteranos y los suyos son bienvenida en el Centro de los Veteranos, ubicado en el 650 al este de Indian School Road, en Phoenix, Arizona. 

Y en ese lugar, una historia más se convierte en una vida más. El espíritu de los veteranos no tiene porqué morir en el campo de batalla, porque mientras hay vida hay esperanza.

*El nombre en esta historia fue cambiado para proteger la privacidad del entrevistado.


 

Comments

 
Anonymous

Posted Dec 30 2010

A uno de mis tíos le pasó eso y no lo pudimos evitar. Creo que es la cultura de los hispanos esperar que los hombre vyana a la guerra y se hagan los machitos aguantandose lo que sienten. Que tristeza que pasen cosas así, si ellos ya sirvieron por nosotros, lo minmo que debe hacer el gobierno es darles ayuda.

Anonymous

Posted Jan 4 2011

Yo soy un ex policía y a mí me contó trabajo regresar a la vida civil después de 25 años. Le agradezco a esta reportera que retrate con tanta fidelidad lo que viven los soldados, porquepormás que queramos imaginárnoslo nunca lograremos estar en sus zapatos. El gobierno sí debería darles más ayuda a ellos y a sus amilias.

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