Sueños rotos por la 'caída' del Dream Act

Sueños rotos por la 'caída' del Dream Act

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PHOENIX -- Viridiana Hernández se encerró en el baño a llorar cuando escuchó la noticia. Estaba en el bautizo de su hermanito rezando para que los senadores aprobaran en “Acta Sueño”, pero no fue así. Ése mensaje de texto le cayó como un balde de agua fría, y sintió rabia, frustración e impotencia. ¿Qué más necesitaba hacer para que le dieran una oportunidad de triunfar? Es la única de su familia que no está “legal” en el país y todos los días sale a la calle con el miedo de no volver a casa.

Joshua Montaño durmió afuera de las oficinas de John McCain el pasado viernes, en señal de presión para que el senador votara a favor del Dream Act. La mañana del sábado, a través de su computadora portátil escuchó la votación: Por mayoría de votos, el sueño se rompe. Trató de no llorar, pero las lágrimas imprudentes le recorrían las mejillas sin poder evitarlo. Con su toga las secó y prometió no dejar que nadie pisotee su futuro.

Estos dos jóvenes son el rostro del Dream Act. Llegaron a este país cuando apenas eran unos bebés y ahora pagan caro que sus padres hayan elegido por ellos. Su español es fluido, pero se nota que se sienten más cómodos hablando en inglés. Aman a Estados Unidos tanto o más que a la tierra que los vio nacer. Crecieron de la mano de las hamburguesas y los tacos; las novelas y los shows de comedia, el futbol americano y los “low riders”. Son biligues y biculturales y así también tienen que luchar el doble para salir adelante.

Viriana, de 19 años, y Joshua, de 22, son tan sólo dos de los más de 800 miles de jóvenes indocumentados que tenían su esperanza puesta en que por fin se aprobara el Dream Act y que pudieran tener una oportunidad de alcanzar el éxito profesional al terminar su carrera universitaria. El sábado 18 de diciembre, a unos cuantos días de Navidad, supieron que será difícil que en los próximos años se apruebe… pero incluso con las probabilidades en contra continúan presionando.
En una sesión de Congreso, considerada apresurada por muchos antes del periodo vacacional, 36 republicanos y cinco demócratas votaron “no”; 56 demócratas y 3 republicanos le dieron luz verde. No fue suficiente.

¿Qué pasó?, ¿fue una lucha política entre partidos políticos lo que frenó la propuesta? La respuesta es incierta. Lo que sí es una realidad es que si los cinco demócratas que votaron en contra hubieran apoyado a los soñadores, la historia sería distinta.

Siguen presionando

Joshua estudia Meteorología en la Universidad Estatal de Arizona (ASU) y también es un apasionado de la música. Sus padres son de México y llegó aquí cuando tenía 8 meses.

“¿Cómo esperan que me devuelva a México si nunca he regresado, si no sé nada de allá... Yo no me siento indocumentado, me siento como americano y estoy aquí para buscar una oportunidad”, expresó el estudiante, quien el pasado martes de manifestó afuera de las oficinas de John McCain en Phoenix para reafirmar que el sueño no está muerto.

“Me sentí muy decepcionado al principio, pero después esto sirvió para luchar más apasionado por el Dream Act… se logrará algún día y nunca olvidaremos quiénes nos dieron la espalda”, agregó.

Acompañada de su hermanito Carlos, al mismo que bautizaron el día de la votación, Viridiana asistió a la misma protesta. Sus papás son originarios de Morelos, México, pero ya se naturalizaron. Ella es la única que se quedó en el limbo en espera de “arreglar” sus papeles. Sin embargo, sigue estudiando Psicología y Educación en la Universidad Grand Canyon, esperanzada en que algún día pueda mostrar lo que es capaz de hacer.

“Me dolió mucho lo que pasó, porque mi familia hizo muchos sacrificios por estar aquí y salir adelante… pero esto nos servirá para agarrar más apoyo, para estar más fuertes y más unidos”, comentó. “Soy realista, pero pienso positivo y ahora sé que pase lo que pase no tengo miedo de decir que me llamo Viridiana y soy indocumentada”, sentenció.

Los jóvenes pertenecen a una coalición de organizaciones de Arizona que apoyan el Dream Act. Ellos continuarán haciendo hasta lo imposible para demostrar que merecen estar en el país de manera legal. Se sienten parte de un grupo de emprendedores que luchan por conseguir el entrenamiento y la educación que no pueden poner en práctica en la tierra que los albergó mientras se convertían en hombres y mujeres de temple recio.

No les importa que los vitoreen cuando están realizando sus marchas o manifestaciones afuera de las oficinas de senadores o del mismo Capitolio Estatal. Están dispuestos a pagar el precio alto que se estipula en la propuesta y hasta podrían enlistarse en el Ejército con tal de servir a la Patria. Sueñan con pagar impuestos; sueñan con salir de las sombras; sueñan con cambiar el mundo… sueñan y siguen soñando, esperando el día en el que ese sueño sea en realidad lo que viven cuando están despiertos.

Datos
El DREAM Act:

• Les daría la oportunidad a los estudiantes de seguir estudiando una carrera universitaria o enlistarse en el Ejército para obtener, después, una residencia permanente.

• Para calificar los jóvenes deben cumplir con ciertos criterios como no tener historial criminal, tener un récord de excelencia en sus estudios, haber llegado al país cuando eran menores de 16 años y tener cuando menos 5 años de cargas académicas aprobadas en Estados Unidos.

• Los soñadores deben ser menores de 29 años.

• Si califican, tendrían una residencia condicional por 10 años; después de ese tiempo podrían solicitar la ciudadanía.