Violencia en Juárez: Más allá de la versión oficial

Violencia en Juárez: Más allá de la versión oficial

Story tools

A A AResize

Print

 
 
“En esta guerra contra las drogas cuyo financiamiento se origina en los Estados Unidos nosotros estamos poniendo la sangre y los muertos”, Guillermo Cervantes.



Más de 7,000 personas han sido asesinadas en Ciudad Juárez desde 2008. Y más de 30,000 personas en la llamada guerra contra el narcotráfico. Mientras el gobierno mexicano dice estar ganando esta guerra, Guillermo Cervantes un profesor de historia en la Universidad Autónoma
de Chihuahua se dio a la tarea de documentar la otra cara de la historia, la que se cuenta en imágenes documentadas por sus jóvenes en la ciudad más mortal de todo México. En “Ciudad Juárez 2008-2010, Un testimonio fotográfico de nuestro dolor”, Cervantes busca compartir
los testimonios “a pie” de su gente.

En está entrevista con New America Media habla de su experiencia personal, tras la muerte de al menos 13 jóvenes en una masacre en la comunidad de Villas de Salvarcar el 31 de enero de 2010, dos de ellos sus estudiantes universitarios. Y plantea el por qué la violencia en  Ciudad Juárez es un tema que compete directamente a los Estados Unidos que anualmente otorga millones de dólares mediante el Plan Mérida para combatir la guerra contra el narcotráfico en territorio mexicano.



Para más información o para comprar el libro se puede visitar http://www.ciudadjuarez2008-2010.com/.



¿Cómo nace la idea de este libro y cuál es el fin de mostrar estas imágenes tan fuertes?


“A finales de enero del 2010 unos jóvenes cuyas edades oxidaban entre los 15 y 22 años, se encontraban festejando el haber ganado un campeonato local de futbol, hicieron una fiesta en la casa. Y en la noche se aparece un comando armado con rifles de asalto, irrumpe en la fiesta y asesina a este grupo de jóvenes, casi niños. La versión oficial que emite (el presidente de México) Felipe Calderón durante una gira en Japón, es que se trataba de pandilleros. Es una acusación
muy irresponsable que falta el respeto al dolor de madres de hermanos, de familiares y amigos.



Nosotros en Ciudad Juárez estábamos consternados, no podíamos explicarnos como en nuestra ciudad hubiera ocurrido algo así…La sangre salía de la casa y escurría hasta la banqueta.

Dos de esos muchachos eran alumnos míos en la Universidad, realmente me provoca una indignación enorme escuchar las declaraciones oficiales de que se trataba de pandillero. Eran muchachos normales, inquietos, como es característica de su edad.



Y me pongo a pensar si con tanta ligereza pueden tratar de esconder de disfrazar lo que ocurre aquí en Ciudad Juárez, cuál es la impresión que tiene el mundo. La versión oficial dice que vamos ganando la guerra contra el crimen organizado, que contamos con una de las policías más honestas y mejor preparadas en la historia de México que las muertes de civiles son las menos.

Entonces, no quiero que el mundo ignore lo que ocurre en Ciudad Juárez y es cuando emprendo el proyecto de este libro. La intención del libro es presentar la versión de los habitantes de Ciudad Juárez de quienes vivimos ahí, de quienes experimentamos la violencia de primera mano, de quienes atestiguamos todo esto.



¿En el libro hablas de un cambio en Ciudad Juárez en el 2008 cómo se da?

“Todo comienza con pugnas entre grupos de poder que se disputan la ruta del contrabando a través de Juárez hacia los Estados Unidos, pero el problema no es únicamente estas pugnas para controlar el corredor, sino cuando estos carteles empiezan a luchar entre si, empezamos a experimentar actos de una violencia brutal sanguinaria que nunca antes habían ocurrido en Juárez. No estoy diciendo que Juárez fuera un paraíso sin crimen antes, pero nosotros no estábamos acostumbrados a
tales actos de violencia.



Para que te des una idea en 2007, hubo alrededor de 200 homicidios violentos…Nada más en 2008, hubo más de 2000. Si te das cuenta el incremento es un incremento absurdo (…)

El gobierno federal responde enviando miles de personas y soldados a Ciudad Juárez, en un principio los habitantes de Ciudad Juárez lo vemos como algo que no nos gusta mucho, pero es una medicina amarga, algo que necesitamos porque estamos siendo testigos de ejecuciones muy
crueles y si necesitamos algo fuerte.

(…) La llegada de estos elementos empieza a traer una serie de problemas y una serie de delitos inusitados en Ciudad Juárez. La pugna entre cárteles, sí, traía consigo ejecuciones violentas y públicas, nos encontrábamos a veces cabezas en las calles, cuerpos colgando de puentes cuando íbamos a llevar a los muchachos a la escuela, cuando íbamos al trabajo, cuerpos torturados, mutilados. Sin embargo, no pasaba de que…afectaba de una manera moral a las personas, pero era
algo entre los mismos grupos criminales.

Cuando llegan los militares y los federales, empezamos a experimentar una serie de delitos que no ocurrían en Ciudad Juárez, pero que si ocurrían en el centro y sur del país. Empieza a haber secuestros, secuestros tradicionales en los que se llevan a una persona y piden un rescate a la familia y el famoso secuestro Express. (…)

Empezamos a recibir denuncias en las que militares irrumpían en casas, se llevaban a algún muchacho, a veces estudiantes. Después podían aparecer golpeados, a veces no aparecían. Incluso los militares tenían un fuero total para actuar como lo deseaban.



¿A ti no te da miedo hablar públicamente de esto?



-“Alguien lo tiene que hacer, va a seguir pasando si nadie dice nada. Quiero que ya acabe. Yo he visto como el cambio ha sido tan drástico estos últimos tres años, es una ciudad diferente.



-¿Cómo es la vida diaria de Juárez para una familia?

“La vida diaria es miedo, miedo es lo que nos identifica a todos los juarenses. Es miedo. Miedo de salir a trabajar, miedo de ser víctimas de un secuestro, de ser víctimas de una extorsión, miedo de llevar a los niños a la escuela, miedo de que en el semáforo tu seas testigo de alguna balacera de algún asesinato y nada más por estar ahí en ese lugar, tu vida corre peligro porque viste algo que no debiste haber visto. (…)



¿Se han unido las familias por está situación?

“La gente está aislada, el miedo va tan lejos al grado que las personas prefieren asilarse antes que organizarse. Y se han dado casos en que cuando las personas hablan al 060 que es el equivalente al 911 para denunciar algún delito, sufren represarías directas y hemos encontrado personas torturadas con las famosas narco-mantas con una leyenda que dice por llamar al 060. Entonces no hay confianza en las instituciones, no hay a quien recurrir.

¿Qué le piden al gobierno?


“Lo que quisiéramos del gobierno es que cumpla con su función de ofrecer seguridad a los habitantes de Ciudad Juárez. Si pudiéramos resumir todo en una palabra de por qué la situación se encuentra en Ciudad Juárez, yo lo atribuirá a la corrupción nada más. Vamos es ridículo como una tienda a donde tu vas y compras algo a crédito puede ir a donde esta un asesino y cobrarle la televisión que no ha pagado y la policía federal no los encuentra y nunca sabe quién fue y nunca los
vieron.

Un encargado de investigar estos crímenes violentos tiene a su cargo la investigación de más de mil asesinatos en promedio, cuándo los va a investigar. No puede.



¿Hacía donde va México mirando a Ciudad Juárez?


(…)Esto se está generalizando, esto ocurre en diferentes poblados de los estados de Chihuahua de los estados froterizos en Michoacan, no es nada más Ciudad Juárez, no ocurre en focos aislados como muchas veces trata de presentarlo la versión oficial. Yo siento que ocurre un fenómeno que descubre todas las debilidades y fallas del sistema de impartición de justicia en México y eso hace que muchas personas que no pertenecen a los carteles se aprovechen este clima de impunidad.



¿Te refieres a los Zetas (grupos paramilitares armados)?

“Estoy pensando en ciudadanos que deciden muchas veces hacer justicia por su propia mano, en jóvenes que consiguen un arma y se dedican a extorsionar copiando los modelos de operación del crimen organizado. Tristemente en México es más fácil catalogar un crimen como guerra entre pandillas, como homicidio por ajustes de cuentas del narco y así se suspende cualquier investigación.”



¿Estas tratando de hacer un llamado a la comunidad internacional con tu libro?



A través de este libro yo si hago un llamado a todas las organizaciones encargadas de cuidar el respeto a los derechos humanos para que dirijan la mirada a Juárez. Yo estoy seguro que si la
comunidad internacional voltea la vista a Juárez y está pendiente de lo que ocurre ahí, sí veremos un mayor respeto hacia nuestros derechos humanos (…)


En Arizona se han pasado leyes contra la migración ilegal alegando que la violencia de México va a cruzar la frontera. ¿Qué responsabilidad tiene Estados Unidos por la violencia ocurrida en México?


“Hay una gran responsabilidad de Estados Unidos en esa violencia.
Estados Unidos tiene un mercado enorme de consumidores y para que
llegue a estos consumidores pasa a través de México.

Estados Unidos tiene que tomar un papel de mayor responsabilidad
porque sí es una causa directa, por un lado por no tomar medidas más
agresivas para el control o regulación del consumo de estas sustancias
en este territorio y por otro lado al no restringir las ventas de arma
hacia México.”



¿Qué opinas del Plan Mérida que ha permitido que Estados Unidos le de
fondos a México en la guerra contra el crimen organizado?

“(…) Es cierto que el gobierno mexicano está utilizando los miles de
millones que el Plan Mérida le otorga para incrementar el número de
efectivos militares y policiales, no únicamente en la frontera sino en
diferentes ciudades del territorio mexicano.

De algún modo el gobierno de Estados Unidos está financiando la guerra
contra el narco en México con el dinero de contribuyentes. Entonces…si
sería interesante, y recomendable que los contribuyentes estuvieran
más pendientes de cómo se gasta ese dinero y le exigieran al gobierno
de su país que condicione el empleo de esos fondos.



¿Hay riesgo de que la violencia cruce a Estados Unidos desde tu perspectiva?

“Ciudad Juarez y El Paso están separados por un puente de 200 metros de largo. Aquellos con posibilidades deciden cruzar la frontera y refugiarse en El Paso, Texas…cerca de 30 mil familias juarenses se han establecido en El Paso (de acuerdo al Control de Inmigración y Aduanas.) Muchos restaurantes se establecen en El Paso han emigrado. Esto no lleva violencia a El Paso, lleva inversión, lleva empleos.



(…)En esta guerra contra las drogas cuyo financiamiento se origina en los Estados Unidos nosotros estamos poniendo la sangre y los muertos. Nosotros estamos luchando esta parte de la guerra contra las drogas en México. Dudo mucho que en algún momento que esto cruce la frontera, Estados Unidos no lo va a permitir.



¿Cómo hace justicia la población?


“El poblado de Asunción (Chihuahua) fue famoso hacia algunos meses porque de igual modo que en muchos lugares, los habitantes de Asunción eran víctimas de extorsiones, de asesinatos, de secuestros, las autoridades lo saben porque es imposible que no lo sepan. Pero no hacen nada al respecto. Entonces un día los habitantes de este pueblo rural deciden tomar la justicia y aplicarla con sus propias manos. Entre todos ellos van, porque todos sabían quienes eran, van a lo de los mal-vivientes, los agarran los golpean y están a punto de lincharlos.

Cuando entonces las autoridades mandan vehículos blindados y mandan decenas de miembros del ejercito de la policía federal a rescatar a los secuestradores.

Y contra los dirigentes del linchamiento, a ellos si se les aplica toda la ley(…) Los secuestradores pasan a ser víctimas.

¿Cuál es el mensaje aquí? El mensaje es claro. A las autoridades nunca les preocupó hacer algo para evitar los asesinatos y secuestros en Asunción pero si mostraron mucho interés a la hora de rescatar a los secuestradores. ¿Cuál es el mensaje como población civil? ¿Con qué nos quedamos?