Luchando contra cáncer: La historia de una inmigrante sin seguro médico

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FRESNO -- Parece que cuando Georgina González se enteró de que tenía cáncer, sólo se hubiera enfocado en buscar algo positivo en cuanto a la enfermedad.
Como en poder sobrevivir.

Y en que sí se puede -- una frase que la inmigrante de 54 años, originaria de Puebla, México, repitió muchas veces en español un jueves a principios de diciembre.

"¿Qué voy a hacer?" dijo González, mientras esperaba para un examen de rutina en la sala del California Cancer Center. Llevaba un pequeño listón rosa abrochado en su chaleco azul pastel y en su regazo, afianzaba una bolsa negra que tenía un corazón rosa y la frase, "Mantengamos viva la esperanza."

"No voy a llorar," dijo ella. "Tengo que seguir adelante. 'Sí se puede.'"

Pero González, una mujer de baja estatura con cabello negro corto, que ilumina el lugar con su brillante sonrisa y quien se ríe fácilmente, no ha estado sola en su logro de sobrevivir la batalla contra el cáncer de seno con fortaleza y optimismo.

Con el apoyo de los programas de salud estatales, a ella se le realizó una operación, tuvo terapia física, y recibió seis semanas de radiación diaria el año pasado, todo esto en un país en donde ella no tiene familiares inmediatos y donde no domina el idioma.

González está agradecida por estos programas médicos de red de seguridad -- los cuales han sido salvavidas para ella.

Pero dada la difícil situación presupuestal del estado, algunos de estos programas pudieran terminar dentro de poco, de acuerdo al presupuesto presentado por el Gob. Jerry Brown el lunes por la mañana.

Ese prospecto hizo que la cálida y platicadora González se pusiera triste.

"Si no fuera por eso (los programas), yo en verdad no sé qué es lo que hubiera hecho," dijo ella.

Hace más de tres años, González dejó a sus tres hermanas, tres hijos, y tres nietos en Puebla, y viajó a los Estados Unidos en busca del mismo sueño americano que tanta gente persigue: "Uno quiere hacer algo que en su propio país no puede hacer," dijo ella.
La meta de González era la de construir su propia casa en Puebla. Pero para González, una mujer soltera con educación de primaria, que ha trabajado toda su vida limpiando casas, sería imposible recolectar suficiente dinero para construir la casa.

"En México es imposible guardar dinero, debido a que uno vive al día," dijo ella.
Desde que llegó a Fresno en 2007, González ha trabajado hacia esa meta.

Ella ha trabajado en una taquería y ha limpiado casas, y ahora trabaja en uno de los restaurantes de una cadena. Ella inició una nueva vida simple para sí misma.

Ella renta un apartamento en el centro de Fresno junto con una compañera de trabajo.

El apartamento es acogedor -- su cama individual, la cual a la cabecera tiene un retrato de la Virgen de Guadalupe, está a solo pasos de la pequeña cocina -- pero es limpio y festivo, gracias a un pequeño árbol de Navidad que está iluminado con coloridas luces, y la música que se escucha bajito de un radio.

Hay una parada de autobús FAX justo afuera de su apartamento y ella toma el autobús para ir a sus clases de inglés cada mañana en el Centro de Educación para Adultos César Chávez en el centro de Fresno, y para ir a trabajar en la tarde.

La sencilla rutina de la vida de González fue interrumpida el pasado mes de abril cuando ella sintió una bolita en su seno izquierdo.

Ella acudió a la clínica Sierra Vista, donde se le hizo una mamografía gratis por medio del programa estatal para detección del cáncer Every Woman Counts (Cada Mujer Cuenta).

Después de varias pruebas, González recibió la noticia de su diagnosis: Era cáncer de seno, la principal causa de muerte entre las mujeres latinas, según datos de los Centros para Control de Enfermedades.

Éste no era el sueño americano que buscaba. ¿O sí?

"Yo he visto que Dios me trajo a este país para curarme," dijo González, mientras estaba sentada en un viejo sillón de color crema en su apartamento. "Es posible que en mi país yo no hubiera tenido esta oportunidad."

Mientras que González tuvo la oportunidad de recibir una mamografía gratuita a través del programa Every Woman Counts, para la detección del cáncer del Departamento de Salud Pública de California, otras mujeres en su lugar pudieran no ser tan afortunadas.

Con el programa Every Woman Counts se asegura que las mujeres de bajos ingresos de 40 años o más, que no tienen seguro médico o que tienen seguros inadecuados, puedan recibir gratuitamente, exámenes clínicos de seno, mamografías, exámenes del pelvis, y papanicolau.

El programa para detección del cáncer también se encarga de los servicios de manejo de casos, para que el personal de 900 oficinas que ofrecen el servicio en todo el estado, pueda dar seguimiento con los pacientes y guiarlos a través del sistema de cuidado médico.