Una victoria en S.F. para jóvenes indocumentados

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SAN FRANCISCO — El miércoles pasado, el Presidente Obama visitó la frontera entre Estados Unidos y México. Sus palabras laudables sobre la necesidad de una reforma migratoria desmienten las acciones de su administración: dos años de políticas sólo de aplicación de la ley produciendo 400,000 deportaciones y poca esperanza para una reforma verdadera.

Por el contrario, las ganancias para los inmigrantes fueron declarados en San Francisco el día anterior. Dos años de apoyo por parte de una coalición comunitaria provocó que el alcalde Edwin Lee instituyera una nueva política que da debido proceso a jóvenes indocumentados en el sistema de justicia para adolescentes. A causa de la falta de acción federal y legislación equivocada del estado y áreas locales sobre el tema, es alentador ver a San Francisco ir adelante con una política que sirve a la justicia y la seguridad de la comunidad.

Ha sido un camino largo y difícil. En 2008, la cuidad de San Francisco, una pionera de los derechos de los inmigrantes, fue víctima de la xenofobia que fue exacerbada por los medios de comunicación irresponsables que echaron la culpa a los inmigrantes indocumentados de la causa principal de la crisis económica de nuestro país. El ex-alcalde Gavin Newsom anuló una política de larga data en 2008 cuando decidió entregar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en el momento de la detención, cualquier joven que sea sospecho de ser indocumentado. El resultado fue a menudo desgarradoras: los jóvenes fueron deportados sin una vista sobre los cargos criminales subyacentes (a menudo delitos de bajo nivel), a veces después de haber vividos en este país casi todas sus vidas.

El cambio en la política juvenil de San Francisco es una victoria y un compromiso equilibrado. La política nueva concuerdo con la ley federal y la ordenanza de ciudades “santuarios” en San Francisco, que protege inmigrantes. La política no les prohibe a los funcionarios del Departamento de Libertad Condicional Juvenil (JPD) de San Francisco a ponerse en contacto con ICA; JPD está autorizada a entregar un menor de edad al ICE cuando un delito grave está sostenido. Además, la nueva política impide entrar en conflicto con la legislación del estado que obliga a la confidencialidad de los archivos de documentación y los registros de tribunales para proteger los intereses de los menores de edad.

Sin embargo, es una victoria agridulce porque solo está aplicada a jóvenes indocumentados que tienen padres o tutores legales en el Área de la Bahía. Los jóvenes que no tienen padres en este área, o que han sido condenados por un delito grave, van a ser entregados al ICE.

Todavía, los jóvenes inocentes y jóvenes que han cometido delitos de bajo nivel ya no serán arrancado de sus familias y deportados. Todos van a sentir mas seguros también porque va a animar inmigrantes a cooperar con la policía en vez de tener miedo de que contacto con la policía podría resultar en la deportación de uno querido. La victoria de San Francisco, limitado que sea, ayudará a muchas familias inmigrantes y, esperamos, la gente se observa en retrospectiva como un momento en que el arco de historia se inclinó un poco más en la dirección de la justicia.


Joel Streicker es director de desarrollo del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN) de San Francisco.


 

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