La tecnología móvil en las aulas ayudan a los estudiantes que están aprendiendo inglés

La tecnología móvil en las aulas ayudan a los estudiantes que están aprendiendo inglés

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HAYWARD, Calif. -- Un miércoles lluvioso por la mañana en la primaria Tyrrell en Hayward, California, el maestro Francisco Nieto de sexto grado estaba dándole a sus alumnos - todos estudiantes que están aprendiendo inglés - una asignación durante su clase: De llenar los espacios en blanco de las frases con las palabras nuevas que aprendieron leyendo el libro de Lois Lowry "The Giver".

"Intrincado", dijo Nieto. "¿Qué quiere decir?"

"¡Muy complicado, pero detallado!", Gritó uno de los estudiantes desde el otro extremo del salón de clases, con su iPod en la mano, después de buscar la palabra rápidamente en línea.

"Muy bien", dijo Nieto, con una sonrisa en su rostro, aparentemente impresionado de que el estudiante fue capaz de darle una respuesta en cuestión de unos segundos después de que se le hizo la pregunta. Otros estudiantes siguieron el ejemplo, poniendo sus respuestas en una hoja de cálculo en línea, que envían electrónicamente a Nieto, muchos utilizando sus aparatos móviles.

Sí, aparatos móviles como el iPhone, iPod y Android - estrictamente prohibidos en la mayoría de las aulas de las escuelas públicas - son bienvenidos en la clase de Nieto. Y el impacto, según Nieto, la directora de la escuela y los estudiantes, ha sido abrumadoramente positivo.

Todo comenzó el pasado otoño, cuando Nieto comenzó a incorporar su iPad personal en su clase como herramienta de aprendizaje, aprovechando el servicio de Internet inalámbrico en el campus para acceder a la información al instante, con el toque de su dedo. Poco tiempo después, cuando un estudiante le preguntó a Nieto si podía llevar su iPod a la clase, Nieto estuvo de acuerdo y ni profesor ni alumno ha mirado atrás desde entonces.

Ahora, más y más estudiantes de Nieto traen sus aparatos móviles a la clase. Muchos optan por entregar sus tareas a través de correo electrónico, y la clase llegó a diseñar un blog juntos. Casi la mitad de los estudiantes usan aparatos móviles durante las lecciones en clase, y los que no tienen su propio equipo trabajan en pares, con quienes sí lo tienen.

La razón principal de permitir a sus alumnos hacerlo, dijo Nieto, es que no hay suficientes computadoras—sólo cinco en total—en su salón de clases, donde enseña a 30 estudiantes. Para empeorar las cosas, las máquinas tienen por lo menos 10 años, antiguos en términos de tecnología. Tyrrell sí tiene un laboratorio compartido de computación en el otro extremo del campus, pero también es obsoleto, algo que los maestros y administradores esperan cambiar al hacer una inversión en nuevas computadoras y tecnologías adicionales para el próximo año escolar.

Un maestro certificado bilingüe en español, Nieto realiza su clase 80 por ciento en inglés y 20 por ciento en español. Dijo que los aparatos móviles son particularmente útiles por las muchas aplicaciones de aprendizaje y herramientas básicas del lenguaje, como la corrección ortográfica y gramatical, y aumentan la velocidad de aprendizaje. En lugar de ver las aplicaciones móviles como un atajo al aprendizaje equivalente a hacer trampa, Nieto las ve como herramientas de motivación que aumenta el interés de sus estudiantes en la lectura y escritura, dándoles respuestas inmediatas. Es una perspectiva que la mayoría de sus estudiantes parecen compartir.

"Te entretiene", dijo Mariana de 12 años de edad, una estudiante de Nieto. A menudo lleva un iPod Touch a clase, un recién regalo de cumpleaños. "En lugar de sentarse allí sin saber la respuesta, puedes utilizar tu iPod y buscar la respuesta. Esto ayuda mucho", dijo.

La velocidad de aprendizaje que ofrecen estos aparatos, dijo Nieto, es especialmente importante para los estudiantes aprendiendo inglés, que por lo general tienen que alcanzar a los demás con el fin de obtener su dominio del inglés al nivel de sus compañeros cuyos idioma materno es el inglés, para el tiempo que empiezan la escuela secundaria o la universidad. Además, dijo, completar la tarea no es el problema que era antes de que él permitiera el uso de la tecnología.

"Ellos tienen la velocidad del Internet en sus manos", dijo Nieto. "Ellos son capaces de acceder su material rápidamente. Los centra más en terminar su trabajo y los involucra más que los métodos tradicionales, donde muchos niños pierden la motivación".

Esta observación es apoyada por una encuesta del Proyecto Mañana publicada recientemente, de cerca de 300.000 estudiantes de kinder al grado duodécimo, 42.000 padres, 38.000 profesores y bibliotecarios, y 3.500 administradores de más de 6.500 escuelas públicas y privadas, sobre cómo están utilizando -- y cómo les gustaría estar usando -- nuevas tecnologías en el aula.

Los resultados muestran que mientras que la mayoría de los estudiantes -- y, tal vez sorprendentemente, los padres – están en favor del uso de los aparatos móviles para el aprendizaje, siempre y cuando la escuela lo permite, la mayoría de los administradores de las escuelas los oponen.

La encuesta reportó que el 65 por ciento de los directores no permitirían a sus estudiantes usar sus propios aparatos móviles en la escuela con fines educativos. Incluso dentro de la cohorte de los administradores que utilizan un teléfono inteligente en sí, sólo una cuarta parte de ellos dijeron que es probable que permitan a los estudiantes utilizar sus propios aparatos móviles.

"Yo sé las razones principales por las cuales la tecnología móvil no es bienvenida en el salón de clases son el miedo y la incomprensión acerca de la estructura que le da el aprendizaje", dijo Reina Cabezas, una maestra de la escuela primaria Cox en Oakland, California, que también está haciendo su investigación de tesis de maestría sobre el tema de los aparatos móviles en el aula.

"El temor es que los estudiantes tendrán acceso a material no deseado en Internet, o que se conectarán con personalidades rapaces. Al igual que cualquier temor, sobre todo el temor de cualquier padre, está bien fundada", dijo Cabezas. "Pero yo no creo que dejamos de vivir por miedo, ¿verdad? No, nos educamos y aprendemos acerca de las medidas de seguridad, las expectativas de todos los interesados, y aplicamos los principios de los modelos exitosos del uso de aparatos móviles en el aula. Más importante aún, nos damos cuenta de que la tecnología es una herramienta de eficacia para el maestro, no el reemplazo del maestro. Por último, la tecnología sólo involucra y motiva a los estudiantes cuando los maestros saben cómo usarla estratégicamente para mantenerlos enganchados. El uso excesivo de cualquier cosa nunca es bueno".

Los estudiantes de minorías étnicas, y en especial los "nativos digitales" -- los jóvenes que han crecido con Internet y computadoras personales -- parecen ser más rápidos para adoptar estas nuevas plataformas de medios en sus vidas cotidianas, lo cual tiene implicaciones para la forma en que estas tecnologías son utilizadas por los estudiantes, según Cabezas.

Los "‘nativos digitales’ entregan su tarea a tiempo regularmente por la misma naturaleza inmediata de ser capaz de terminar su trabajo en formatos como texto, blogs y vídeos", dijo.

Según una reciente investigación sobre el uso de los medios de comunicación entre los jóvenes en los Estados Unidos, publicada por la Universidad de Northwestern a comienzos de junio, los jóvenes de minorías — los asiáticos (13 horas 13 minutos al día), los latinos (13 horas) y los afroamericanos (12 horas 59 minutos) entre 8 y 18 años de edad — consumen un promedio de 4 horas y media de medios de comunicación al día más que consumen los jóvenes blancos (8 horas 36 minutos). Además, el tiempo dedicado a los aparatos móviles se diferencia sustancialmente por raza, con los asiáticos (3 horas 7 minutos al día), los latinos (2 horas 53 minutos) y afroamericanos (2 horas 52 minutos) pasando casi tres horas al día viendo vídeos, jugando juegos y escuchando música en el aparato móvil tales como los teléfonos celulares, iPods y otros aparatos de juego portátiles, mientras que los jóvenes blancos pasan 1 hora y 20 minutos al día utilizando los mismos aparatos.

Los estudiantes entrevistados en la primaria Tyrrell en Hayward, California, en su mayoría latinos, dijeron que interactúan con sus aparatos móviles a partir de la mañana hasta la noche, la mitad de su tiempo para lo académico y el resto del tiempo en los juegos de vídeo, música y sitios web de redes sociales. También dijeron que estarían menos interesados en asistir a la escuela si no se les permitiría llevar sus aparatos móviles al aula.

¿Y el tema de la equidad? Mientras más y más estudiantes tienen acceso a la tecnología móvil, los aparatos de mano son todavía un costo prohibitivo para muchas familias. Según la encuesta del Proyecto Mañana, sólo el 34 por ciento de los estudiantes de sexto a octavo grado tienen acceso a un teléfono inteligente, y mucho menos, el 13 por ciento, tienen acceso a un aparato de tableta como el iPad. ¿Podría la asignación de los aparatos móviles en el aula, en lugar de reducir la brecha digital, crea una nueva brecha entre los ricos y los pobres, justo en el mismo salón de clases?

Nieto no cree que debe ser el caso, y dijo que está tratando el tema de la brecha dentro de su salón de clases dando a los estudiantes el acceso a sus propios aparatos y permitiendo a sus estudiantes compartir con los compañeros de clase.

"Compartimos [aparatos móviles], con los que [no tienen los aparatos móviles] pueden utilizarlos y tener la experiencia también", dijo Jesús de 11 años de edad. "Es como el trabajo en equipo".

Naomi de 12 años de edad, también comparte su iPod con los demás de vez en cuando. Ella dice que compartir ayuda que ella y sus compañeros aprendan en grupo. "Porque cuando lo entiendes y [estás] en par, [tu compañero] lo puede utilizar y comprender también", dijo.

Marvelyn Maldonado, directora de la escuela primaria Tyrrell, dijo que al principio estaba preocupada de que los estudiantes trajeran sus aparatos móviles a la clase de Nieto, porque desde la perspectiva de un administrador, no sólo debe tener en cuenta el valor educativo que estos aparatos puedan tener, pero los problemas de seguridad que pueden crear.

Esas preocupaciones se convirtieron en una realidad a finales del año pasado, cuando se enteró de que uno de los estudiantes de Nieto, Alberto, perdió el iPod que su madre le había comprado él mismo día que lo trajo a la escuela.

Según Nieto, Alberto le prestó el iPod a un compañero que le ayudaría a descargar las aplicaciones móviles, ya que Alberto no tiene acceso a Internet en casa. Pero el iPod desapareció de la mochila del compañero de clase ese mismo día.

La escuela inició una búsqueda y luego encontró el aparato en un bote de basura, hecho pedazos. Las especulaciones siguieron; algunos creen que el robo y la destrucción del aparato surgió de los celos. En las semanas que siguieron, un grupo de estudiantes dijo que se resistían a presentar sus aparatos a la escuela.

La historia, por suerte para Alberto, tuvo un final feliz. Su iPod fue sustituido cuando Maldonado llamó a la compañia Apple en nombre de la madre de Alberto, y Nieto redactó un acuerdo que todos sus estudiantes deben firmar para poder utilizar sus aparatos en el aula. El acuerdo estipula que sólo podrán utilizar los aparatos móviles con fines educativos, que deben mantener los aparatos a la vista en todo momento, y que sólo pueden prestar sus aparatos a las personas que saben que serían responsables. No se permite mensajes de texto, fotografías inapropiadas ni juegos de vídeo. El sistema inalámbrico de Internet de la escuela también ha bloqueado los medios sociales y sitios web para compartir vídeos, como Facebook y YouTube.

En última instancia, Maldonado dijo que accedió a permitir los aparatos móviles en la escuela, incluso después del episodio, porque vio el creciente nivel de participación de los estudiantes de Nieto.

"¿Cómo podemos competir con el entretenimiento en un salón de clases si usted está allí constantemente dando conferencias con un lapicero y un lápiz?", dijo Maldonado. "Estamos trabajando en un mundo donde los niños son expertos en tecnología y saben usar sus teléfonos móviles. Yo creo que no hay duda que hay espacio para explorar [el uso de aparatos móviles] en la educación y cómo podemos usarlos a nuestra ventaja para captar el interés de nuestros estudiantes aún más".

Sin embargo, Maldonado también tiene dudas de que los aparatos móviles son la respuesta a la reducción de la brecha digital entre los "ricos" y los "pobres".

"Yo lo veo como una pieza introductoria", dijo. "Y ciertamente un paso en la dirección correcta".