Programa de apoyo para estudiantes tiene beneficios comunes

Programa de apoyo para estudiantes tiene beneficios comunes

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Carlsbad, California --Para Brianna Caballero, de 14 años, encontrar la motivación para levantarse por la mañana para ir a la escuela fue - durante años - una batalla interna de todos los días. "Yo decia, '¡Mamá! No quiero ir a la escuela'", recuerda.

Pero ahora, su madre sólo tiene que responder, "Piensa en Danny y Nick!" para que Caballero encuentre dentro de sí misma poder "levantarse de la cama y tener un buen día".

Danny y Nick son dos de los muchos estudiantes con autismo que van a la escuela con Brianna en la escuela secundaria Calavera Hills en Carlsbad, California. Brianna es más que una compañera de clases de Danny y Nick - es una parte indispensable de su educación, tomando las responsabilidades de un tutor, una ayudante y una amiga, a través de el programa pionero Coyote Crossroads de la escuela, que pone en parejas a los estudiantes con dificultades académicas con los estudiantes autistas en un papel de apoyo entre compañeros.

Aunque el programa se puso en marcha hace tres años, no fue hasta este año que el distrito escolar fue capaz de correctamente marcarlo con el título Coyote Crossroads.

Aunque el programa tiene a los estudiantes trabajando con estudiantes con autismo en la capacidad de una especie de maestro, pero en una posición de compañeros, no es un beneficio unilateral.

De hecho, los educadores en Calavera Hills están viendo grandes resultados no sólo para los estudiantes con autismo, sino también para sus compañeros que alguna vez tenían problemas de motivación.

Según el Departamento de Educación de California, durante el año escolar de 2009-10, la tasa de absentismo escolar en el Distrito Unificado de Carlsbad se situó en 38.44 por ciento, superior al promedio estatal de 28.15 por ciento.

En la escuela secundaria del distrito Calavera Hills la tasa de absentismo escolar ha bajado del 55.76 por ciento en 2007-2008 a 37.54 por ciento en el año escolar 2009-10.

"Tenemos estudiantes que tenían problemas de asistencia, que no necesariamente están emocionados de venir a la escuela, pero saben que tienen una responsabilidad, así que es fácil para ellos salir de la cama y venir a la escuela", dice Jesse Gonzales, consejero en Calaveras Hills.

En el aula dedicada a los participantes de Coyote Crossroads, un tercio de la pared contiene las palabras recortadas de papel verde de construcción que dicen: "Star Trek de Nick ", acompañado con imágenes pequeñas de naves espaciales.

Adyacente a eso esta una pared con cantidades de dólares escritos con marcador negro. Ilustran el tipo de trabajo que hacen los jóvenes compañeros como Brianna, regularmente con Nick y Danny.

La maestra Kelly Lupu, quién encabeza el programa Crossroads, cree que estar en una posición de apoyo entre compañeros es un factor clave en la formación de los estudiantes a adultos jóvenes responsables.
"Ellos desarrollan un sentido de responsabilidad comunitaria, la compasión, la empatía, algo que normalmente no experimentarían en sus otras clases", dice Lupu.

Brianna sería la primera en atestiguar a eso. Ella dice que fue inicialmente una persona bastante impaciente. Pero trabajar con los niños autistas le ha enseñado paciencia, que con el tiempo, influyó en su vida personal, incluso en sus interacciones con su hermano menor.

Participar en Coyote Crossroads ha mejorado las calificaciones de los estudiantes.

"Si tengo ceros y no estoy bien en la clase luego tengo que sentarme aquí y hacer la tarea", dice Boston Anderson de 12 años. "Por lo tanto, esto me impulsó a hacer mi trabajo para poder trabajar con ellos".

A diario los compañeros trabajan con sus estudiantes asignados en una variedad de proyectos que incluyen el trabajo de lenguaje, arte, matemáticas o las habilidades de integración.

Aparte de mejorar su asistencia, en muchos casos, algunos estudiantes han mostrado un aumento del 30 por ciento en sus calificaciones, segun Gonzales.

Israel López, de 14 años, es un ejemplo de eso. Antes de comenzar en el programa de Coyote Crossroads, su grado promedio era entre D's y F’s. Ahora sus calificaciones son de B’s y C’s.

Kelly Lupu y su equipo actúan como el sistema intermedio de soporte entre los dos grupos de estudiantes.

"Ellos están aquí para ayudar a los niños (con autismo) con sus metas y objetivos, ayudarlos a socializar y lo más importante, tener acceso constante a que ellos sean sus amigos", dice Lupu. "Porque muchas de las veces (los niños autistas) no siempre están en el medio ambiente general".

Gonzales trabaja en estrecha colaboración con Lupu, estructurando el programa. Ella dice que se les muestran películas y videos sobre el autismo a los estudiantes para ayudarles a comprender a la población con quien están trabajando.

A pesar de la diferencia entre los grupos de estudiantes, lo único que permanece igual es que la escuela secundaria sigue siendo la escuela secundaria, y los niños todavía son malos.

Brianna admite que ha sido intimidada en la escuela, pero el programa le ha dado una perspectiva diferente para manejarlo. Ella dice que si los niños autistas con los que trabaja pueden manejar una cierta cantidad de las burlas de otros niños, no hay razón por la que ella no pueda.

La experiencia de Crossroads, cree ella, la ha convertido en una "mejor persona" y le ha dado una meta.

"Yo no estaba muy seguro de lo que yo quería hacer hasta hace poco", dice. "Pero ahora quiero ir a la universidad Cal State San Marcos debido a que tienen un programa de educación bueno, y de allí quiero tratar de ser una maestra como la señorita Lupu".