Se dispara la inscripción de latinos en la universidad ¿pero seguirá el ascenso social?

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SAN FRANCISCO -- Maricruz Cabrera, una estudiante de secundaria de 17 años de edad de Thermal, California, una comunidad rural en el valle del este de Coachella que se extiende de Indio hasta el Mar Salton en el extremo sur del condado de Riverside, sabe lo que es recoger las uvas bajo un sol caliente del desierto. Es agotador. Paga poco. En pocas palabras, es trabajo físico difícil con un retorno mínimo. Por lo cual Cabrera, la hija de trabajadores migrantes, tiene su mirada puesta en lo que ella cree que va a crear oportunidades de empleo que sus padres nunca tuvieron: un título universitario.

Cabrera se trasladó a Estados Unidos desde México con sus padres y hermanos mayores en el año 2000, y en los años siguientes todos los miembros de la familia, incluida la propia Cabrera, han tenido que depender en gran medida en el trabajo agrícola para llegar a fin de mes. Sólo recientemente los padres de Cabrera pudieron conseguir trabajos físicamente menos exigentes, pero todavía con bajos salarios – su madre como una trabajadora de cuidados en el hogar y su padre como jardinero en un campo de golf que atiende a turistas en Palm Springs.

"Conseguir una educación [universitaria] es una cosa necesaria, con el fin de pagarles a mis padres por todo lo que han tenido que [sacrificar]", dijo Cabrera.

Ella no está sola en su pensamiento. De hecho, es la esperanza de ascenso social que ella encarna – el sueño clásico de inmigrantes de una vida mejor – así como la recesión económica, que según los expertos es la razón que el número de inscripciones de latinos en la universidad ha subido a niveles sin precedentes a través de California y la nación.

Según los últimos datos recopilados por el Centro Hispano Pew, el número de latinos entre 18 y 24 años que asisten a la universidad en los Estados Unidos aumentó en un increíble 24 por ciento durante un período de un año, de 2009 a 2010. Ese aumento representa un aumento de cerca de 350.000 estudiantes y trae el número total de latinos matriculados a 1,8 millones en todo el país, o aproximadamente el 15 por ciento de los adultos jóvenes matriculados en la universidad. Estas cifras incluyen a los estudiantes tanto de universidades de cuatro años y colegios de dos años.

"La gente viene a los EE.UU. porque tienen la esperanza de un futuro más brillante", dijo Lisa García Bedolla, profesora de la Escuela de Graduados de Educación de la Universidad de Berkeley y directora del Centro de Berkeley para la Investigación de Política Latina. "Y parte de esa ética de trabajo de inmigrantes y la esperanza se lleva adelante y es evidente en sus hijos. Puedo decir que en mi propia familia, y me imagino que en otras familias también, la generación de inmigrantes siempre ha sido motivada porque se acuerdan como eran las condiciones de donde llegaron".

En California – donde viven más inmigrantes que cualquier otro estado de la nación – las cifras totales son válidas, pero también revelan una enorme brecha entre colegios comunitarios y universidades de cuatro años.

En el sistema de Universidad Cal State de 23 campus, la matrícula latina creció un 3.418 estudiantes entre 2009 y 2010, y esos aumentos fueron más evidentes en los campus ubicados en los condados rurales, tales como CSU Bakersfield (11 por ciento de aumento), Humboldt (32 por ciento) Bahía de Monterrey (17 por ciento), Sonoma (18 por ciento) y Stanislaus (9 por ciento).

Incluso en el sistema UC, donde de hecho cuatro de los nueve planteles redujeron sus cuerpos estudiantiles el año pasado, la inscripción latina aumentó en toda la universidad en un modesto 2.410 estudiantes entre el año académico 2009 y 2010, aunque la inscripción latina en las escuelas más prestigiosas del sistema – Berkeley y Los Ángeles –- disminuyó o se estancó.

Sin lugar a dudas, sin embargo, los números de inscripción latina en California han aumentado más en el sistema de colegios comunitarios, que obtuvo más de 40.000 estudiantes latinos entre el año académico 2009 y 2010.

A pesar de que ese número sólo representa un aumento del 3,5 por ciento, es una ganancia enorme en comparación con otros grupos étnicos. Ni una otra sola etnia vio sus números aumentar en los colegios comunitarios por más de un 0,36 por ciento (afroamericanos) en el mismo período de tiempo.

Así, mientras que los expertos señalan a la segunda generación de latinos – a los hijos e hijas de inmigrantes – como la mayoría de los estudiantes propensos a estar aumentando los números de inscripción, queda la pregunta: ¿Por qué eligen ir a la escuela ahora?

Ciertamente, el aumento de la población por sí sola no puede ser la razón por un aumento tan dramático en un período de un año, dijo Bedolla.

"Parte de ello puede atribuirse a cambios en los niveles educativos (a nivel de escuela secundaria) en la comunidad latina, y algunas pueden ser atribuidas a que hay menos oportunidades de empleo", dijo Bedolla. "Supongo que la mala economía tiene algo que ver con [el aumento de los números de matriculación]".

El profesor Hugh Mehan, sociólogo de la Universidad de California en San Diego, estuvo de acuerdo.

"Las personas que no pueden conseguir un trabajo se inscriben en el colegio comunitario para aumentar sus habilidades para estar mejor preparados cuando la economía mejore", dijo.

Pero lo que parece ser una tendencia positiva en la superficie - más latinos asistiendo a la universidad - podría tener consecuencias no deseadas en el futuro si otros temas de equidad no se tratan. El aumento en los afiliados latinos en los colegios comunitarios, junto con los recortes presupuestarios y tarifas más altas en las universidades públicas del estado, preocupa a Mehan que los logros académicos que se disfrutan en la actualidad por los jóvenes latinos pueda que no automáticamente se traduzca al ascenso social o hacia una vida mejor que tuvieron sus padres.

"Un título de dos años es un paso importante, pero no es lo mismo que un título de cuatro años, lo que puede abrir más puertas (profesionales) para un estudiante", dijo Mehan, que también sugiere que no crear una mayor equidad a través de todos los niveles de la educación superior podría dar lugar a nada menos que la ruptura del sueño americano de toda una generación de jóvenes nacidos de familias de inmigrantes.

"La primera generación de inmigrantes tienen el entusiasmo y el optimismo, que llega a la siguiente generación. Pero si esas esperanzas y las aspiraciones no se cumplen, entonces la idea de trabajar duro para salir adelante en la escuela se disminuye".

Mehan cree que el número desproporcionado de latinos asistiendo a los colegios comunitarios es un subproducto del aumento de los costos en las universidades públicas de cuatro años.

Miroslava De León, 17, una estudiante de ultimo año en la secundaria Golden Valley en Greenfield, un pequeño pueblo agrícola fuera de Bakersfield en el Valle de San Joaquín, dijo que el aumento de las tasas de matrícula son la razón principal por la que tendrá que comenzar su carrera universitaria en un colegio comunitario local, a pesar de obtener buenas calificaciones en la escuela secundaria.

"Hay un problema financiero con la matrícula, especialmente en California con las (alzas de pago) en la CSU y UC. Tengo muy buenos padres y desde que era estudiante de primer año en la secundaria comenzaron una cuenta de ahorros para la universidad para mí. Pero no es mucho, así que planea quedarse local en el Colegio de Bakersfield y luego transferirme", dijo. "UC Berkeley sería mi escuela ideal".

De León ve a su propia situación reflejada por otros jóvenes de segunda generación en su comunidad.

"Yo lo veo en todas partes. La gente está diciendo, 'Me aceptaron, pero ahora ¿cómo puedo pagar mi matrícula?’ Es una recesión, y el mayor reto es cómo atravesarlo".

Sin embargo, para estudiantes como De León y Cabrera, obtener un título universitario ya no es un billete seguro hacia el éxito que una vez fue para los hijos de segunda generación de padres inmigrantes de generaciones anteriores, dijo Mehan.

"La economía ha cambiado, por lo que los tipos de trabajos que permitían a las personas tener movilidad ascendente hace décadas se están reduciendo", dijo. "Dado que las posiciones están siendo enviadas a otros países, puestos de trabajo para las personas con habilidades de nivel de entrada no existen".

La combinación de recesión económica y las políticas de inmigración que desalientan a los inmigrantes de construir una vida en los Estados Unidos, dijo Mehan, debe por lo menos moderar el estado de ánimo de entusiasmo ciego que se puede derivar de las estadísticas prometedoras de matriculación de la universidad.

"La crisis económica está convirtiendo a los inmigrantes en víctimas. Están siendo culpados por la economía. Mira Arizona, Georgia y Alabama. Los Estados están castigando a los estudiantes latinos por ir a la escuela, castigan a los inmigrantes por vivir y conseguir trabajos. Esos dos factores (la recesión y la política de inmigración) operan en contra del optimismo que se encuentra en las comunidades de inmigrantes".

A pesar de todo, De León sigue siendo positiva y determinada a lograr lo que sus padres no pudieron.

"Mi padre dejó la escuela cuando tenía 13 años de edad, después que su madre murió. Y mi mamá tuvo que abandonar la escuela de enfermería cuando era (una joven) viviendo en México. Ellos son mi mayor inspiración, y yo quiero (ir a la universidad) para establecer un ejemplo para las generaciones futuras. Yo quiero ser ese cambio".
 

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