Leyendo con los niños para prepararlos para la escuela

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LOS ANGELES – Un jueves por la tarde a principios de noviembre, más de 50 padres de familia, en su mayoría latinos, llenaron una aula pequeña en la Primaria Avenida Victoria en el sur de Los Ángeles, para aprender cómo pueden ayudar a sus hijos a leer.

Fue el 32° taller de capacitación de padres que la educadora Dale Petrulis ha organizado en las últimas siete semanas. Petrulis dijo que planificó todas las sesiones en el comienzo del año escolar, porque quería que los padres empezaran a leerles a sus hijos lo más pronto posible.

Petrulis es la gerente regional del sur de California para Tráeme un Libro (Bring Me a Book), una organización estatal sin fines de lucro creada para promover la lectura como una forma de fortalecer las habilidades literarias de los niños de California desatendidos en las escuelas.

Durante el entrenamiento de padres de 90 minutos en la Avenida Victoria, Colleen Triesch, la coordinadora regional de capacitación de la organización, demostró técnicas de lectura y habilidades para aumentar el vocabulario a los padres. Más importante aún, ella envió un fuerte mensaje de que los padres deben hacer un hábito de leer con sus hijos cada día.

"Suponían que esa es la responsabilidad de la escuela", dijo Triesch, una educadora bilingüe por 25 años del desarrollo infantil en el sur de California. "Ellos nunca tienen la oportunidad de comprender su papel como socios en el sistema educativo".

Algunos padres temían que su inglés no fuera lo suficientemente bueno para leer con sus hijos. Pero Triesch les aseguró que siempre les pueden leer en su lengua materna, porque lo importante es fortalecer la capacidad del cerebro de sus hijos para aprender.

De acuerdo a una investigación sobre la matrícula preescolar de los niños latinos en California, llevada a cabo por la Organización de Investigación de la Riqueza, sólo el 72 por ciento de los padres latinos les leen a sus hijos más de tres veces a la semana, en comparación con el 87 por ciento de los padres blancos.

Añadiendo a esto el hecho de que sólo la mitad de los niños latinos en el estado tienen acceso a la educación preescolar, encontrará usted que muchos de ellos realmente están entrando al kindergarten con una falta de habilidades básicas de prealfabetización.

En Los Ángeles, el desafío se amplifica con su enorme población de niños latinos. En el año académico 2010-2011, había más de un millón (1.013.169) de niños latinos matriculados en el sistema público de K-12, que es una sexta parte del número total de estudiantes en el sistema estatal de educación pública. Uno de cada ocho de ellos son estudiantes aprendiendo inglés.

"Sabemos que cuando los niños no están preparados para el kindergarten, batallan en la escuela casi todo el camino", observó Petrulis, que fue una educadora por 40 años antes de que se retiró y se unió a la organización.

Las preocupaciones de Petrulis se reflejaron en los datos de logro latino en los últimos años, que sugiere que la brecha tiende a ensancharse a medida que crecen. En 2010, el 33 por ciento de los estudiantes latinos anotaron en el nivel de competencia en inglés en la Prueba de Estándares de California (CST por sus siglas en inglés). Aunque se trataba de un aumento del 18 por ciento en 2004, todavía mostró una gran disparidad en comparación con sus contrapartes asiáticos y blancos, que anotaron 70 por ciento y 65 por ciento, respectivamente.

Petrulis entendía que a los padres latinos les importa la educación de sus hijos, querían verlos ir a la universidad, pero no sabían por dónde empezar. El programa de formación dirigido a los padres cuyos hijos son los más jóvenes, y probablemente los menos preparados para la escuela. Ellos eran los niños de kindergarten de transición en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD por sus siglas en inglés).

El kindergarten de transición es un programa piloto creado por LAUSD el año pasado en preparación para la aplicación de la Ley de 2012 Preparados para Kindergarten. La legislatura estatal aprobó la SB 1381 el año pasado para cambiar la fecha límite de cumpleaños de kindergarten del 2 de diciembre al 1° de septiembre durante un transcurso de tres años (cambiando un mes cada año), a partir del próximo año.

California es uno de los cuatro estados de la nación que tiene una fecha límite muy tarde de kindergarten, y el propósito de la ley es asegurar que los niños ingresen a kindergarten a una edad mayor, que a menudo se traduce en una mayor preparación para la escuela.

La ley también estableció que cada distrito ofrezca un programa preescolar de un año, llamado kindergarten de transición, para aquellos cuyo cumpleaños caen después de la fecha límite. El programa también es visto como una oportunidad para ofrecerles a los niños menos preparados un ambiente de aprendizaje más tranquilo antes de entrar al kinder que está impulsado por estándares rigurosos.

"Aceptamos el programa [kindergarten de transición] para capturar un gran número de jóvenes temprano", dijo Petrulis.

El año pasado ella llevó a cabo la capacitación de los padres en todas las 36 clases de kindergarten de transición pilotada por LAUSD. Este año, el distrito expandió a 83 clases de kindergarten de transición, y Petrulis está expandiendo su capacitación a 67 aulas, beneficiando a más padres.

Antes de la capacitación, el papá Steven Aguirre dijo que trataba de leerle a su hija con regularidad, pero encontró que ella se distraía en pocos minutos. Dijo que aprendió algunas técnicas útiles a través del taller, como la actuación de la historia, haciendo hincapié en palabras y pausas apropiadas porque mantener la atención de su hija era una batalla continua para él, aunque sabía que le gustaba la lectura.

Después del entrenamiento, a todos los padres se les dio un libro en inglés o en español para que siempre pudieran tener al menos un libro apropiado para niños en la casa para leer.

No es tan fácil para los padres llegar a la biblioteca, especialmente para padres de bajos ingresos que trabajan varios trabajos o que no tienen carro para llevar a sus hijos a las bibliotecas locales. Por esta misma razón, después de la capacitación, a cada escuela se le dio una caja de 30 libros para añadir a su biblioteca.

Cuando los recursos son limitados, Triesch dijo, los padres siempre pueden leer el mismo libro de nuevo en diferentes maneras, tales como crear nuevas historias con las fotos, discutir los valores detrás de las historias, o pedirle a los hijos que inventen sus propias historias. Triesch considera que el tiempo de lectura es también el tiempo de unión familiar, por lo que los padres también pueden añadir el canto y compartir fotos e historias de la familia para que sea más divertido para sus hijos.

"Es una obligación, pero es (también) una alegría", dijo Petrulis. "Cuando les lees a ellos, les hablas o les enseñas fotos de la familia, es realmente impactante el sentido de los jóvenes de sí mismos, su sentido de la capacidad de aprender el idioma y disfrutar de la lectura".