Campesinos indígenas indocumentados excluidos de la Reforma de Salud

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OXNARD, California - En los dos veranos en que el adolescente Rodrigo Perea trabajó en los campos exuberantes de fresas de Oxnard para complementar sus ingresos familiares, más de una vez experimento lo que decenas de trabajadores agrícolas hacen trabajando largas horas bajo el sol abrasador: náuseas, mareos y desmayos.

Cuando volvió en sí después de uno de esos episodios, el encargado le dijo al joven – de 15 años de edad en ese momento – que fuera a descansar bajo la sombra de un árbol cercano por un tiempo y luego regresara a su trabajo.

"Me sentía tan mal, quería vomitar", dijo el nativo de Oaxaca, ahora de casi 18 años, midiendo un poco más de 5 pies de altura y en su tercer año en Rio Mesa High dijo hace unos días. "Pero yo volví a trabajar en pocos minutos porque necesitaba el dinero".

Trabajadores agrícolas indígenas en los Estados Unidos - que constituyen entre el 17 a 25 por ciento de todos los trabajadores agrícolas - tienen tasas más altas de enfermedades agudas, enfermedades crónicas y lesiones en comparación con la población general, debido en gran parte a las exigencias de sus puestos de trabajo y pésimas condiciones de vida. Sin embargo, muy pocos reciben atención médica.

De los aproximadamente 650.000 trabajadores del campo en California, el 75 por ciento de ellos no tienen seguro de salud, y pocos son elegibles para los programas públicos de salud financiados por el gobierno federal debido a su estatus de indocumentados.

Aun así, mientras que el país se prepara para lanzar la plena aplicación de la Ley de Asistencia Asequible (ACA) monumental el 1° de enero de 2014, esta población con algunos de los problemas más graves de salud estará excluida.

"Los trabajadores agrícolas están jodidos bajo ACA", afirmó César Hernández, director de la responsabilidad social de empresas en la sede aquí de Reiter Affiliated Companies, los cultivadores de bayas, Driscoll’s Berries. "Esta población ha sido completamente ignorada por el ACA".

Lesiones únicas a los trabajadores agrícolas

Mientras que los trabajadores agrícolas alimentan a la nación, son mayormente invisibles para los estadounidenses.

El profesor de antropología de la Universidad de Pensilvania y autor Philippe Bourgois observa: Pocas personas en los Estados Unidos saben "que la fruta deliciosa, que da salud que dignamente devoran se produce baratamente, literalmente rompiendo las espaldas, las rodillas, las caderas ... de los trabajadores agrícolas latinos".

Barbara Hollinger, profesora de la Escuela de Enfermería de UCSF, que trabajo durante 10 años en una clínica administrada por el condado para los trabajadores agrícolas en Firebaugh en el Valle Central de California, dijo que los trabajadores agrícolas tienen altos índices de trastornos musculoesqueléticos resultando de estar de pie durante horas y horas sobre escaleras para cosechar los productos, o de estar agachados sobre azadas para desmalezar y podar.

Las enfermedades crónicas tienden a desarrollarse más temprano entre ellos, en parte porque no comen alimentos nutritivos, dijo.

"Si estás trabajando en 110 grados de temperatura, no puedes traer un almuerzo preparado contigo", dijo Hollinger. "Así que estás a la merced de los camiones de comida".

Ella dijo que "la diabetes es un problema enorme entre ellos" exacerbado por la obesidad y el estrés, así como una predisposición genética a la enfermedad.

A pesar de que el estado es el hogar de una industria agrícola de 26 mil millones de dólares, muy pocos agricultores aquí proporcionan a sus trabajadores con seguro de salud. Pocos respetan las normas de calor del estado promulgadas en el 2005 - según datos de Cal/OSHA, una cuarta parte de los empleadores inspeccionados en 2011, no obedecieron las leyes.

"Hay una gran cantidad de empleadores que no reconocen los derechos de los trabajadores agrícolas", afirmó Michael Marsh, director abogado en la oficina de Salinas de la Asistencia Legal Rural de California (CRLA por sus siglas en inglés).

Indocumentados y sin poder

Una "gran mayoría" de los trabajadores agrícolas de California son indocumentados, según Marc Grossman, portavoz de la Unión de Campesinos (UFW por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
En el Condado de Ventura, donde se encuentra Oxnard, se estima que hay 25.000 trabajadores agrícolas, la mayoría de ellos indocumentados, señaló Lauro Barajas, director regional de la oficina de Oxnard del UFW. Algunas granjas los emplean basados en la fortaleza de los documentos que presentan, siempre y cuando dichos documentos parecen razonablemente auténticos", dijo Rob Roy, presidente de la Asociación Agrícola del Condado de Ventura.

El temor a la deportación de los trabajadores indocumentados les priva de la capacidad de negociación con sus empleadores y los inhibe de desafiar las prácticas de empleo ilegales. Ese mismo temor hace que muchos de ellos no acudan a los centros de salud cuando están enfermos.

"Existe un temor generalizado entre ellos de ser pillados", dijo Grossman. "La última cosa que quieren hacer es llegar a un centro de salud y anunciar quienes son".

Alberta López de Salazar, que pasó los primeros años de su vida en los Estados Unidos como trabajadora agrícola indocumentada en California, recordó una conversación que tuvo con un supervisor hace casi dos décadas, cuando ella y otros trabajadores del campo se vieron obligados a cosechar bayas durante 10 horas en una lluvia torrencial. Cuando ella le preguntó si podía ir a casa a cambiarse, él amenazó con suspenderla de su empleo durante tres días si lo hacía. Y entonces, dijo, se burlo de ella con el comentario: "Eres de Oaxaca, y así es como trabajas".

Las condiciones no han mejorado mucho desde entonces, dijo López.

Dijo que en los primeros años, ella y muchas otras trabajadoras agrícolas indocumentadas ni siquiera conocían que tenían derecho a la atención prenatal de Medi-Cal, el programa de seguro de salud federalmente y estatalmente financiado para personas de bajos ingresos. Ella dijo que se les dijo por otros trabajadores del campo que si aceptaban el beneficio de salud "el estado nos quitaría a nuestros hijos y los entrenaría a ser soldados". Ahora como promotora de salud con la organización comunitaria del proyecto Mixteco/Indígena en Oxnard, trabaja duro para disipar ese y otros mitos, dijo.

Casi la mitad de los trabajadores agrícolas indígenas mexicanos en California viven en la región costera central desde Oxnard a Watsonville, hablando cerca de 23 lenguas indígenas diferentes, muchas de ellas muy diferentes al español.

El trabajador agrícola del valle de Salinas Manuel García dijo en su idioma Triqui a través de un intérprete, que cada vez que se quejó con su supervisor de que podía oler los productos químicos mientras cosechaba las habichuelas, el supervisor le decía que no se preocupara, que estaban rociando las plantas con "medicina" para que crecieran mejor.

Dijo que a pesar de que sus ojos le ardían con frecuencia por la fumigación, no fue a la clínica comunitaria cercana, porque no podía pagar los $ 30 de copago. Además, nadie ahí hablaba su idioma.

"Con lo difícil que es para las personas de habla hispana discutir sus problemas de salud, el problema es aún peor para las personas que no son de habla hispana", dijo Grossman del UFW.

Hacer "lo correcto"

Algunas granjas de California han respondido a las necesidades de atención de la salud de los trabajadores agrícolas contratados, proporcionando consultorios médicos financiados por empresas para sus empleados. El Western Growers Assurance Trust abrió el centro de salud y bienestar Cedar en Salinas hace dos años. Atiende hasta 80 pacientes al día, cobrando $ 5 a sus pacientes por visita para atención médica confidencial y bilingüe.

Las granjas del condado de Ventura que contratan con la UFW tienen derecho a beneficios tales como seguro de salud, licencias familiares pagadas, vacaciones pagadas y días de enfermedad y períodos de descanso durante el trabajo, dijo Grossman.

Reiter Affiliated Companies financia tres clínicas de bajo costo para sus empleados y sus familias en Oxnard, Santa María y Watsonville.

Además, la compañía ofrece a sus trabajadores beneficios médicos, dentales y de la vista, dijo Hernández. En la actualidad, ofrece un plan PPO familiar por $ 39 a la semana. Pero el plan tiene un límite de beneficios de $ 25.000 por incidente. (Bajo Obamacare, las aseguradoras tendrán prohibido tener las tapas).

"Queremos hacer lo correcto para nuestros empleados", dijo Hernández. "Nuestra gente es nuestra gente".

Pero incluso con las primas estando "muy asequibles", dijo Hernández, sólo la mitad de la fuerza laboral participa en los planes de seguro. Y sólo el 60 por ciento de los empleados se aprovechan de las clínicas de bajo costo de Reiter.

Aunque, en la mayoría de las granjas los trabajadores no tienen días de enfermedad. Pierden sueldo si se toman un tiempo para ver a un médico. El deseo de poner comida en la mesa supera su necesidad de ver a un médico.

El aumento de las primas podría obligar un final a la cobertura de salud

Hernández le preocupa que cuando llegue el 1° de enero del 2014, cuando Obamacare se aplique plenamente y las aseguradoras aumenten sus primas - algo que ya está sucediendo - Reiter podría verse obligado a informarles a sus trabajadores de temporada que ya no serán capaces de cubrirlos, y que pueden comprar su seguro en Covered California, el mercado de seguro de salud. Él espera que no se llegue a eso, dijo.

Pero si así fuera, la mayoría de sus trabajadores agrícolas "sobrellevaran su enfermedad, acudirán a la sala de emergencia, buscaran curanderos tradicionales o harán viajes a Mexicali y Tijuana", dijo Hernández.

Grupos de apoyo a trabajadores agrícolas también están siguiendo con interés los debates sobre la reforma de inmigración que se están llevando a cabo en Washington. Como están las cosas ahora en el proyecto de ley del Senado, los trabajadores agrícolas indocumentados podrían tener que esperar unos 10 años antes de que puedan convertirse en ciudadanos y acceder a los programas federales de atención médica.

Desde su casa en Oxnard, el joven Rodrigo Perea esta entre los que siguen el debate sobre la reforma migratoria. Él mismo ha recibido una suspensión de deportación de dos años renovable bajo el programa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) el año pasado, lo que le permite trabajar en cualquier lugar que guste, así como acceder los beneficios de salud a través de Medi-Cal financiado por fondos estatales.

Dijo que no puede esperar para el día en que sus padres y su hermana nacida en Oaxaca comiencen el camino hacia la ciudadanía de EE.UU.. Pero igualmente importante, dijo, es que tengan acceso a una atención de salud asequible.

"He visto a mi padre sufrir sin ella", dijo Perea.

Correción: Este artículo se actualizo el 26 de junio. El artículo incorrectamente declaró que el porcentaje de campesinos indígenas en la nación era 90. Según los investigadores, es entre 17 y 25 por ciento. Las estimaciones del número de campesinos en California se reviso a 650.000.