¿Quienes son los líderes del aumento latino de Georgia? Las mujeres

¿Quienes son los líderes del aumento latino de Georgia? Las mujeres

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“Oyes por todos lados dónde están los líderes y si son mujeres no se les reconoce”, dijo Adelina Nicholls, directora ejecutiva de la Alianza Latina Pro Derechos Humanos de Georgia (GLAHR).

Desde que la comunidad latina de Georgia comenzó a crecer de manera significativa hace dos décadas, la mujeres han llevado una voz importante en la defensa de los inmigrantes y en la organización política.

También han estado a la cabeza en la lucha contra las leyes antiinmigrantes aprobadas en los últimos años en Georgia y los programas federales 287(g) y Comunidades Seguras, a través de los cuales se han deportado miles de inmigrantes.

“La mujer ha tomado un papel predominante, quizás por la característica que se está generando de esta lucha en la defensa de la familia, en la defensa de los hijos, en el alto a las deportaciones que se llevan a nuestros esposos, a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos”, dijo Nicholls.

Nicholls fue una de las pioneras del movimiento proinmigrante latino en Georgia desde su llegada en 1996 procedente de México y ha sido una cara visible y reconocida de esta lucha.

No es difícil encontrar a Nicholls en cada manifestación pro inmigrante, pues al frente o atrás de las movilizaciones está la mexicana portando un megáfono, gritando consignas o escribiendo carteles para las protestas.

En los pasados años en los que la comunidad de Georgia sufrió el embate de leyes antiinmigrantes como la HB87, GLAHR organizó protestas como las del 24 de marzo y el 1 de mayo de 2011, y hasta un boicot conocido como el ‘Día sin Inmigrantes’.

La HB 87, inspirada por la ley SB 1070 de Arizona, habría permitido que las autoridades locales averigüen el estatus migratorio de quienes no puedan proporcionar una identificación válida, y buscaba penalizar a quienes transporten o alberguen a indocumentados. GLAHR entabló una demanda desafiando la ley, junto con una coalición de grupos de derechos civiles, incluyendo la ACLU, National Immigrant Law Center, Southern Poverty Law Center y Asian Law Caucus. Las cortes federales bloquearon estas dos provisiones de la ley, pero otras cláusulas de la ley entraron en vigor, incluyendo algunas provisiones que penalizan a quienes utilicen una identificación falsa para obtener empleo en el estado; requieren que los negocios averigüen el estatus migratoria de nuevos empleados; y prohíbe que oficiales acepten la Matricula Consular como forma de identificación para aplicar a beneficios públicos, como vales de comida.

Una de las batallas de GLAHR es que se detengan las deportaciones y que se apruebe una reforma migratoria integral, causa para la que organizó, junto a otros grupos la marcha masiva el pasado 10 de abril de 2013 cuando movilizó a miles de personas por las calles de la capital.

Uno de los primeros grupos en llegar a esta manifestación también estuvo liderado por una mujer. Fueron los latinos de Dalton, acompañados por América Gruner.
Estos manifestantes tardaron dos horas en llegar a Atlanta en un autobús y no era la primera vez que se movilizaban a la capital para pedir por los derechos de los inmigrantes.

La mexicana también ha estado activa registrando votantes en su comunidad y ofreciendo clases de inglés y ciudadanía desde 2006.

“Esto no es solo por dar un servicio, sino que tiene ese propósito de ir dando ese poder a la gente. Desde entonces hemos seguido registrando para votar y creemos que esa es una manera de luchar en la política”, dijo Gruner, fundadora y directora de la Coalición de Líderes Latinos (CLILA).

Entre los más recientes proyectos de la mexicana está mejorar las condiciones de las detenidas en cárceles de Inmigración.

Mundo Hispánico reportó en marzo de este año sobre un proyecto llamado Operación Panty en el que Gruner pretendía llevarle a las presas en Georgia y Alabama, paquetes con ropa interior, rosas y notas con frases de aliento escritas por otras mujeres que estuvieron en la misma situación o que tenían a algún pariente en prisión.

La denuncia de la activista mexicana es que en esas cárceles les dan a las presas ropa interior usada y que esta era una forma de denigración.

La primera funcionaria latina


Mientras estas líderes luchan desde adentro de sus comunidades, hay otra latina que lo hace desde el gobierno.

Evelyn ‘Mimi’ Woodson, de padres puertorriqueño y nacida en Nueva York, fue la primera persona de origen hispano en ocupar un puesto político en Georgia. Woodson es concejal del distrito 7 en Columbus, puesto que ha ocupado 18 años consecutivos.

“Ella es una pionera y ha sido una líder de la comunidad latina antes de que la comunidad latina se convirtiera en una comunidad significativa en el estado. Ella es una persona de quien aprender”, dijo Jerry González, director ejecutivo de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos de Georgia (GALEO).

Después de estar en las fuerzas armadas por 15 años se retiró y decidió establecerse en Columbus, y abrió una tienda de dulces.

Estar en contacto con los niños pobres de la comunidad la hizo conocida en la región. Algunos le empezaron a proponer que se lanzara a la política, lo cual al principio rechazó. “No creía que estaba calificada para la posición, una era latina, no llevaba ni dos años en la comunidad y eso no estaba en mi lista”, comentó Woodson.

La concejal ha salido airosa en cinco elecciones, a pesar de que no tiene suficientes latinos inscritos para votar en su distrito.

En la primera elección le ganó a dos hombres por el 57 por ciento de los votos. A pesar de esta victoria, Woodson asegura que su lucha como mujer ha sido constante.

“Ha habido momentos bien difíciles porque soy la primera concejal latina y comisionada del condado”, afirmó. A veces, incluso ha tenido que dar sus ideas a algunos hombres para que estas sean escuchadas.

“Tú tienes que hacer cosas así para poder cumplir lo que quieres hacer”, dijo la concejal.

Para Pedro Marín, legislador estatal, el crecimiento del liderazgo femenino ha sido el resultado de la valentía de las pioneras del trabajo comunitario local. “Han surgido unas caras femeninas que se han visto como líderes y eso lo que ha traído es más mujeres sintiéndose cómodas en tomar ese rol de trabajar en pro de la comunidad”, comentó Marín.

Y precisamente entre los nuevos rostros de esta lucha se encuentran las mexicanas Dulce Guerrero y Mitzy Calderón, dos jóvenes indocumentadas que han salido a luz y han estado a la cabeza de la lucha de los ‘soñadores’.

“Yo no había visto mujeres en posiciones de liderazgo, siempre lo que yo vi es que la mujer es la persona que ayuda, la que está en segundo plano y cuando conocí los grupos me di cuenta que las mujeres eran las que estaba organizando y tomando decisiones y me sentí con la iniciativa de igual liderar grupos de Cobb”, dijo Dulce Guerrero.

Guerrero, de 20 años, se involucró en la lucha tras el arresto y la encarcelación de su madre por no tener licencia de manejar. Este hecho la llevó a querer aprender más sobre los derechos de las personas sin papeles.

“A través del National Immigration Alliance básicamente lo que hago es que me encargo de todos los casos de deportación que salen de Cobb. Yo coordino las campañas para tratar de sacar a las personas”, dijo Guerrero.

Su valentía y compromiso con esta lucha la llevó a dejarse arrestar en un acto de desobediencia civil en junio de 2011 frente al Capitolio de Atlanta. “Siempre hay miedo porque nada es 100 por ciento garantizado, pudo haber pasado cualquier cosa. Me siento bien orgullosa de haberlo hecho, simplemente porque sé que era necesario”, comentó la joven.

Por su parte su amiga, Mitzy Calderón, se involucró hace un año en la lucha para que ella y muchos jóvenes puedan estudiar en Georgia libremente. Esta joven de 21 años formó parte de la clase de la Universidad de la Libertad, una iniciativa para darle un espacio a los indocumentados que no pueden ir a la universidad.

Uno de los retos de Calderón, quien estudia educación temprana en Lanier Tech, una Universidad privada, es que tiene que pagar la colegiatura como una estudiante extranjera porque es indocumentada. Por esto, trabaja durante seis meses para tener dinero suficiente para pagar por sus estudios. Su sueño es ser trabajadora social, carrera que anhela cursar en la Universidad Estatal de Georgia, donde por ser indocumentada no puede estudiar. Eso es porque en 2010, la Junta de Regentes del Estado votó a favor de prohibir a los inmigrantes indocumentados asistir a las mejores universidades públicas de Georgia: Universidad de Georgia, Georgia Tech, la Universidad Estatal de Georgia, Colegio Médico de Georgia y Georgia College & State University.

“El día que anunciaron la acción diferida fue uno de los más felices de mi vida”, recordó Calderón. Acostumbrarte a estar aquí ‘legalmente’, tú no te los puedes creer”, agregó. Aunque no tiene estatus legal en el pais, su estatus temporal de DACA le permite obtener una visa de trabajo para que puede trabajar legalmente y le impide ser deportada.

Hoy día, Calderón se prepara para hacer en la ciudad de Gainesville el mismo trabajo que hace Guerrero para defender a los arrestados indocumentados en Cobb.

González y Marín están a la espera de que más mujeres logren convertirse en funcionarias.

“Las mujeres son esenciales para el futuro político de los latinos en Georgia y yo veo a las mujeres jugando un rol muy importante”, manifestó González.

“Como legislador, estoy esperando a la primera mujer senadora o representante”, dijo Marín.

Este artículo se hizo gracias al apoyo de la beca "2013 NAM Women Immigrants Fellowship", otorgada por New America Media.