El verano: momento para cerrar las brechas educativas

 El verano: momento para cerrar las brechas educativas

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Para la mayoría de los estudiantes el verano es un descanso necesario. Para otros, es el momento adecuado para aprender cosas nuevas fuera de clase, que según los expertos, es clave para ayudar a cerrar la disparidad en el rendimiento escolar. Además, el papel de los padres es muy importante para fortalecer el crecimiento académico durante el verano.

"Los niños anualmente pasan solo el 20 por ciento de su tiempo productivo recibiendo la educación formal en el aula", explica M. Elena López, Ph.D., directora asociada del Proyecto Investigativo Familiar de Harvard (Harvard Family Research Project, en inglés). “Eso deja el 80 por ciento de su tiempo para explorar y mejorar sus aprendizajes en contextos no escolares."

El verano, afirma, es el momento para que los padres ayuden a sus hijos a cerrar las brechas educativas, a través de la participación familiar centrada en el aprendizaje.

Recursos
La participación de los padres, sobre todo en grados K-8, y la motivación académica de los padres hasta los grados K-12 se asocia generalmente con el éxito académico. Aquí les damos una lista, que hay que aprovechar, que incluye maneras de mantener a su hijo ocupado durante el verano, en algunas ciudades:

Ciudad de Nueva York: Cool culture ofrece boletos gratuitos para niños de pre-kinder y kinder, de bajos ingresos, para asistir a innumerables museos y centros culturales.

Memphis: Explora Memphis Pasaporte ofrece premios, para niños de hasta 12 años, que ellos pueden ganar por leer y por visitar museos como el Museo de Arte Brooks, que es gratuito los miércoles, y el Museo de Arte de la Universidad de Memphis, cuya entrada es siempre gratis.

Atlanta: Participa en el programa Ejercicio cerebral del verano (Summer Brain Gain, en inglés) del Boys and Girls Club de Atlanta, que incluye clases de bajo costo sobre la conservación, la alimentación saludable, la autoestima y la preparación profesional para usted y su hijo. Y no olvide visitar el Museo de los Niños de Atlanta, con entrada gratuita el segundo martes de cada mes.

Nueva Orleans: Participe en el campamento de verano, de bajo costo, del Departamento de Recreación de Nueva Orleans para niños de 4 a 12 años. Visite los museos locales en sus días gratuitos. Y únase al programa Ningún niño hambriento (No Kid hungry program, en inglés). 

Miami: Únase al programa de lectura de verano de la biblioteca pública de Miami-Dade. Y visita los museos locales en sus días gratuitos.

Este es un punto que Meghan Borin, profesora de tercer grado en Woodward Elementary en el condado de DeKalb, Georgia, tiene muy en cuenta.

Según ella, durante el año escolar, el conocimiento previo que sus alumnos traen al aula puede hacer la diferencia entre un estudiante exitoso y uno con dificultades. Desafortunadamente, la mayor parte del año ella invierte su tiempo explicando conceptos básicos.

"Por ejemplo, leímos una historia acerca de una niña que va a la playa. Bueno, (mis estudiantes), no podían relacionarse con la protagonista porque nunca habían ido a la playa. Yo termino explicando mucho y uso una gran cantidad de elementos visuales para poder hacerles entender la información".

Borin añade que muchos de los padres de los alumnos de su clase, la cual es abrumadoramente latina, no han tenido mucha educación formal y a menudo tienen dificultades para conectarse con los materiales de clase. La pobreza y la seguridad también juegan un factor importante en la cantidad de exposición a la vida real que sus alumnos tienen.

"Muchos de los niños se van a casa y permanecen en ella porque sus padres piensan que así es más seguro", dice Borin. "Ellos no salen mucho."

Invertir tiempo en los hijos

Karl Alexander, profesor de sociología y jefe de departamento de la Universidad Johns Hopkins, afirma que el ingreso familiar y el estatus social de la familia no son los únicos determinantes para que los niños tengan el tipo de experiencia no escolar que necesitan.

Alexander y otros investigadores les hicieron un seguimiento a 790 estudiantes y a sus familias por 25 años, estudiando la conexión entre las actividades educativas de la familia y el logro de los niños. Los resultados forman parte de su libro más reciente, La Sombra Larga, Antecedentes Familiares, Juventud Urbana Desfavorecida y la Transición a la Vida Adulta. (The Long Shadow: Family Background, Disadvantaged Urban Youth and the transition to Adulthood, en inglés).

Mientras que los ingresos y el estatus social de los padres tienen una gran influencia en los resultados educativos de los niños, el trabajo de Alexander en la Universidad Johns Hopkins encontró que no lo definen todo. La diferencia en el éxito de un niño a menudo se reduce a si los padres fueron capaces de invertir tiempo en su vida, si fueron o no capaces de llevarlo al museo local y a la biblioteca, por ejemplo.

Este tipo de inversión en el verano puede llegar a representar para algunos estudiantes unas 1.080 horas de aprendizaje en el aula escolar y unas 245 horas de paseos educativos.

Cómo usar el verano para sobresalir

Según Ashley Washington, directora de Éxito Académico en Boys and Girls Club de metro Atlanta, la falta de estimulación mental durante el verano puede significar un retroceso en el aprendizaje. Pero hay muchas cosas que los padres pueden hacer para contrarrestar la inactividad mental durante estas vacaciones, como por ejemplo leer con sus hijos, organizar excursiones educativas y llevar a cabo actividades relacionadas con las matemáticas.

Las escuelas también pueden jugar un papel importante, de acuerdo con lo que asegura Oscar Cruz, presidente y director ejecutivo de Familias en las Escuelas, en Los Ángeles.

Cruz señala que los esfuerzos que los padres hacen para apoyar los logros educativos de sus hijos se aumentan todavía más cuando las escuelas logran involucrar a estos padres. Su organización está preparando un evento gratuito en julio con el objetivo de informar a los padres sobre cómo aprovechar el verano para obtener un mayor crecimiento intelectual de sus hijos.

"Las investigaciones han demostrado que mientras más hace la escuela para que los padres se sientan en casa, más se involucran los padres y más rápido sube el rendimiento de los estudiantes". "Cuando las escuelas efectivamente involucran a los padres, las matemáticas de los estudiantes mejoran diez veces más rápido y la lectura, cuatro veces más".

Para López, del Proyecto de Investigación de la Familia, no hay que olvidar que el verano está lleno de oportunidades para aprender.

"Sabemos que los niños aprenden en cualquier lugar y en cualquier momento", dice ella, "y que la participación familiar ocurre no sólo en las escuelas sino en cualquier sitio como, por ejemplo, en los programas después de la escuela, en las bibliotecas o en los museos".