Nunca es tarde para enamorarse, ni siquiera a los 100 años

Nunca es tarde para enamorarse, ni siquiera a los 100 años

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Foto: Rudy Calderón y Christina Reed dicen disfrutar de cada día que están juntos. (Francisco Castro/La Opinión)

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Después de decirse simplemente “hola” y de mirarse desde lejos por algunos años, Rudy Calderón se animó finalmente, se levantó y le dio un abrazo y un beso a Christina Reed en su cumpleaños. La celebración era mutua. Los dos comparten la misma fecha de celebración – 18 de marzo.

Luego la invitó a ir a comer helado. Ella aceptó. Esa primera cita se convirtió en más salidas y unos seis meses después se fueron a vivir juntos a la casa de Rudy. “Seguimos comiendo helado”, dice Rudy bromeando. “Los dos estaban buenos, el helado y ella”.

Dos años después de ese abrazo de felicitación, todavía están juntos, tan enamorados como cuando empezaron a salir. Saborean todos los días juntos, salen a bailar, a comer y a acampar. Son prueba que el amor nunca pasa de moda y que nunca es tarde para enamorarse, sin importar cuántas velas tenga el pastel de tu cumpleaños.

Rudy cumplirá 101 el próximo mes. Christina es mucho más joven, está a punto de cumplir los 93.
Ellos son “la pareja” en el centro de ancianos Alicia Broadus Duncan Multipurpose Senior Center de Pacoima, en el Valle de San Fernando, donde se conocieron y donde visitan varios días a la semana.

Estudio confirma el “poder de tocarse”

Y viajan allí en su auto, al igual que lo hacen a todas partes. La licencia de conducir de Rudy sigue vigente por otro año más. “Si me la dan de nuevo, eso será algo de ver”, dice Rudy, que sigue activo, ve y escucha mucho mejor que otros con muchas décadas menos.

Estudio tras estudio muestra que el amor te mantiene joven, con un propósito y comprometido, y es una manera segura de mantener de prevenir enfermedades.

Jeong Eun Lee, de la Universidad Estatal Kent en Ohio, señaló en su estudio El poder del tacto: afecto físico asociado con el riesgo reducido de enfermedades cardiovasculares que “las parejas emocionales tienden a reducir la presión arterial alta”. Hasta tomarse de las manos, abrazarse o besarse puede crear un corazón cariñoso y saludable, y prevenir la principal causa de muerte en Estados Unidos – las enfermedades cardiovasculares.

“Los altos niveles de tacto físico y una relación positiva en los adultos mayores pueden mejorar los resultados de salud entre los adultos mayores“, dijo Lee durante un simposio en la conferencia de la Sociedad Gerontológica de América en Nueva Orleans en noviembre pasado.

Rudy y Christina dicen que compartir una casa y cuidarse uno con el otro sí ayuda a que permanezcan independientes y se aseguren que cada uno esté sano y bien.

“A medida que envejeces, es mejor si estás solo, si vives con tus hijos eso no es bueno, estropeas su vida un poco, es mejor encontrar a alguien con quien estar”, dice Rudy. “Todo es mejor en dos“, añade. Recientemente, ambos tuvieron la influenza. Christina terminó en el hospital y Rudy mantuvo una vigilia junto a su cama a lo largo de su enfermedad.

“La pasamos bien en casa. Si algo me pasa, está ahí para mí”, dijo Christina. “Es mejor tener un cuerpo caliente a tu lado que una almohada fría”, dice Rudy. “Es bueno compartir todo juntos”, añade. Y así lo hacen. “Tomamos café en la misma taza y si comemos, comemos del mismo plato”, describe Christina.

Envejecimiento global, amor mundial

El envejecimiento de la población está progresando rápidamente actualmente. La proporción de la población mundial de 60 años o más aumentó del 8% en 1950 al 12% en 2013 y se espera que alcance el 21% en 2050. Además, la población de más edad también está envejeciendo.

A nivel mundial en 2013, uno de siete de esos ancianos tenía 80 años o más – y eso aumentará a uno en cada cinco ancianos para 2050, según las Naciones Unidas. Y muchos de ellos estarán viviendo solos. Rudy, por ejemplo, perdió a su esposa hace más de 40 años. Christina había sido viuda durante más de 10 años. Pero también significa que tu segundo, tercer – cuarto o quinto – amor verdadero puede estar ahí.

La Oficina del Censo de Estados Unidos reporta que entre 1990 y 1999, el porcentaje de parejas no casadas compuestas por personas mayores de 65 aumentó significativamente.

Novios y ya jubilados

Martha de León, de 65 años y Pablo Corado, de 81, son novios que hablan por teléfono todos los días como cualquier adolescente, se ven cada semana y disfrutan de una relación amorosa y sexual sana. Ambos estaban separados de sus respectivas parejas durante varios años antes de conocerse en el Club de Oro (una organización para latinos mayores en Los Ángeles).

“Me pidió que bailara y yo lo fleché”, dice Martha. “Me gusta todo acerca de ella, desde la trompita hasta el dedo gordo”, bromea Pablo.

Pablo se presentó en un tiempo difícil para ella. Unos meses antes le habían practicado una cirugía y le habían puesto un marcapasos. “Estaba muy deprimida, ni siquiera quería salir de la cama y cuando empecé a salir con él, me di cuenta de que el pedacito (del corazón) que todavía sirve, todavía late por amor“, dijo.

Pablo concuerda. “Muchas personas piensan que cuando se hace viejo el corazón está muerto y nadie puede despertarlo, pero el mío está muy despierto”, dice.

¿Y el sexo? Claro que sí

¿Y qué con el sexo? Sí hay.

“Es diferente, pero satisfactorio“, dicen ambos, aunque admiten que no es tan frecuente o al mismo ritmo que en sus años más jóvenes.

Eso no es sorprendente.

Según Maggie Syme, del Centro de Envejecimiento de la Universidad Estatal de Kansas, “el comportamiento sexual es normal, saludable y posible durante toda la vida“.

Eso es porque puede tomar muchas formas, y ser igual de satisfactorio como las acrobacias sexuales de la juventud. “El contacto físico puede estar tocamiento, la masturbación y otras formas de sexo”, señaló durante un simposio titulado “La búsqueda de la pasión: la salud sexual y relativa en la vejez”, que fue parte de la conferencia de la Sociedad Gerontológica de América.

Pero lo que más aprecia esta pareja es la compañía. “Tiene uno con quién desahogarse, con quién discutir, con quién pelear, alguien con quién irle a dar la vuelta a la manzana”, dice Pablo.

Incluso si tienen que hacerlo a “escondidas”.

Martha vive con el más joven de sus cuatro hijos, a ninguno de los cuales le gusta el hecho de que ella tiene un novio. Hasta su madre de 82 años desaprueba la relación.

De muchas maneras, es como si fuera una adolescente de nuevo, no sólo por sus sentimientos por Pablo, sino por el hecho de que tiene que casi escaparse para verlo.

La razón de esto es en parte, admite porque sus hijos “no ven bien que tenga una relación a esta edad”.

Pero añade, “es muy bonito sentir que alguien lo quiere a uno”.

Si duda, nunca es tarde para el amor.

Francisco Castro es editor de ciudad del periódico La Opinión en Los Ángeles. Este artículo es el segundo de una serie que ha desarrollado con el apoyo de las becas de Periodistas en Envejecimiento, un programa de New America Media y la Sociedad Gerontológica de América, patrocinado por la Fundación Silver Century.