Diversidad policial hace la diferencia en la persecución de crímenes de odio

Diversidad policial hace la diferencia en la persecución de crímenes de odio

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Arriba: El Sargento Peter Shields lidera la Unidad de Delitos de Odio de la SFPD. (Crédito: Jenny Manrique)

SAN FRANCISCO - Los crímenes de odio están en aumento en todo el país, incluyendo aquí en San Francisco, donde la diversidad de la ciudad también es un sello distintivo de la Unidad de Crímenes de Odio del Departamento de Policía de San Francisco (SFPD en inglés).

La Unidad es de las pocas de este tipo en todo el país, y los oficiales dicen que su diversidad es una parte clave de su misión.

"Puedo hablar español, soy mitad japonés y soy gay. Así que esto es lo que puedo ofrecerles", dijo el sargento Peter Shields en un reciente foro comunitario sobre crímenes de odio. Shields ha liderado la unidad de crímenes de odio de la SFPD desde 2012.

Creada en 1990, la unidad cuenta hoy con un equipo de seis investigadores de tiempo completo. "Tenemos gente que habla español, chino y coreano. Tenemos hombres y mujeres, gays y heterosexuales ", dijo Shields. "En las reuniones comunitarias todo el material se traduce al árabe, al tagalo, al chino ... Tratamos de ser lo más incluyentes para reflejar la comunidad a la que servimos".

Jeannine Bell trabaja con la Escuela de Derecho Maurer de la Universidad de Indiana y ha escrito extensamente sobre crímenes de odio y aplicación de la ley. "Tener detectives de diferentes orígenes [e] intérpretes de lenguas extranjeras ... son elementos clave" en la vigilancia eficaz de los crímenes de odio, dijo Bell, quien pasó meses dentro de una unidad de crímenes de odio en los 90's.

Las denuncias sobre crímenes de odio han aumentado en todo el país, incluyendo en las principales áreas urbanas como Los Ángeles y San Francisco, donde en 2016 hubo 39 crímenes de odio reportados a la policía, frente a 32 un año antes, según datos proporcionados por el SFPD. Entre enero y mayo de este año, hubo 18 crímenes de odio en la ciudad.

Los hombres homosexuales continúan estando entre los más afectados por el delito en la ciudad, siendo el 30 por ciento de todos los ataques denunciados, seguidos por los asiáticos (10 por ciento), los afroamericanos (8 por ciento) y los latinos (5 por ciento).

Pero a pesar del aumento de estos delitos, son pocos los departamentos de policía en todo el país que mantienen unidades de crímenes de odio.

Según el Departamento de Justicia en 2013 -el año con los datos más recientes- había cerca de 15.400 departamentos de policía en todo el país. Sólo el 10 por ciento de los que emplean 100 oficiales o más, tienen personal asignado a tiempo completo para las unidades de crímenes de odio. En departamentos con menos de 100 oficiales, ese número cae al 5 por ciento.

Bell dice que la escasez en los recursos dedicados a investigar crímenes de odio es un factor que contribuye al hecho de que menos de la mitad de los delitos se reporten. Una encuesta reciente de la Oficina de Estadísticas de Justicia muestra que entre 2011 y 2015 más de la mitad de todos los crímenes de odio violentos en todo el país no fueron denunciados a la policía.

"Debería haber un fuerte compromiso para investigar cada caso a profundidad", subrayó Bell, señalando "que si no tienes muchos oficiales en el terreno", puede ser difícil investigar incidentes, sean reportados o no.

Probar el odio

Probar un crimen de odio es una tarea ardua. Los fiscales deben poder trabajar con víctimas y testigos reacios a presentarse ante la corte. También deben demostrar, fuera de toda duda razonable, que un sospechoso estaba motivado por prejuicios o sesgos existentes. Encontrar la evidencia recae en investigadores como Shields.

"Es extremadamente difícil", reconoció Shields, señalando que el proceso puede involucrar desde entrevistas con víctimas y testigos, hasta una cuidadosa revisión de videos y publicaciones en redes sociales. "El porcentaje de casos que son procesados ​​o condenados es muy bajo", dijo.

Shields recuerda dos de estos casos, uno de los cuales involucra a una mujer transgénero que fue violentamente atacada, mientras testigos se negaron a ayudarla cuando vieron que era transgénero. El otro se trataba de un joven cuya familia lo golpeó y lo echó de la casa por ser gay. Shields dijo que incluso con imágenes de video de ambos ataques los tribunales fallaron en procesarlos como crímenes de odio.

"Ayudar a las víctimas es emocionalmente difícil porque han sido atacadas por lo que son. Ellas no pueden ni deben tener que cambiar su identidad", dijo, añadiendo que "tratamos de conseguir terapia para las víctimas con las que trabajamos".

Un caso que logró llegar a una condena involucró un ataque fuera de un club nocturno gay en el distrito de South of Market en San Francisco en 2016. Pearly Martin, de 30 años, fue sentenciada el pasado junio a nueve años de prisión por amenazar con un cuchillo a cinco personas fuera del club.

Durante el juicio, los fiscales señalaron que durante el ataque se escucharon insultos homofóbicos, aunque el defensor público alegó que como alguien que se identifica como bisexual, Martin es miembro de la comunidad LGBT y que su lenguaje no es un indicador de odio.

Aunque el juez rechazó ese argumento, Shields dijo que es un ejemplo de lo difícil que puede ser llegar a una condena cuando la defensa puede usar "tecnicismos para negar que las palabras son racistas o llenas de odio".

También señaló que varias de las víctimas eran indocumentadas, hecho que quedó fuera de varios informes periodísticos sobre el caso en ese momento. Para la unidad de Shield, eso significó el desafío adicional de convencer a las víctimas a que se presentaran en corte. "Los ayudamos a superar sus miedos para ir a tiempo a cada entrevista en la corte. Tomó alrededor de un año llegar al juicio".

Barreras para construir confianza

El SFPD ha sido objeto de controversia en los últimos años por una serie de eventos fatales contra personas de color, en los que resultaron involucrados varios oficiales. Si se añade a esto una atmósfera política predominante en la que muchos, especialmente dentro de la comunidad latina, se sienten vulnerables, el resultado es una mayor brecha de confianza con la policía.

Wilma Gandoy, Cónsul de Protección y Asuntos Jurídicos en el Consulado de México en San Francisco, dice que en este clima actual los mexicanos y otros latinos -y especialmente los indocumentados- "no se sienten cómodos hablando con las autoridades".

Pero Gandoy destaca que su oficina tiene un contacto regular con los miembros de la Policía y dice que hay un acuerdo sólido entre las dos entidades para trabajar con víctimas de crímenes de odio, independientemente de su estatus migratorio.

También señala que San Francisco es una ciudad santuario, lo que significa que la policía local no compartirá información sobre las víctimas indocumentadas con funcionarios federales de inmigración.

El personal del Consulado de México en San Francisco, así como en San José, Sacramento y Fresno, también ha recibido capacitación de la Liga Anti-Difamación (ADL en inglés) sobre cómo trabajar con las víctimas de estos delitos. Entrenamientos similares son proporcionados por la ADL a la SFPD.

"Mientras las autoridades investigan los incidentes", explica Gandoy, "nosotros seguimos ofreciendo servicios a las víctimas. Desde terapia hasta ayuda con documentos, pasando por la compra de medicamentos y comida, subsidios de vivienda o incluso el pago de servicios funerarios".

Formación de oficiales para reconocer el crimen de odio

Los entrenamientos de ADL involucran un intensivo taller de 4 horas durante el cual los oficiales aprenden sobre los estatutos de crímenes de odio incluidos en el Código Penal de California, unos de los más robustos en el país.

Según Nancy Appel, directora asociada de la oficina de ADL en San Francisco, gran parte de la capacitación se centra en proporcionar "ejemplos negativos" de lo que no constituye un crimen de odio.

"Hablamos de las diferencias entre las palabras de odio protegidas por la Primera Enmienda, los incidentes de odio y los crímenes de odio, los indicadores de sesgo y los símbolos de odio", dijo.

Para los departamentos que no cuentan con unidades especializadas, Appel recomienda que al menos un investigador reciba el entrenamiento, el cual, según ella, ayudará a los policías a "participar mejor en la prevención y no solo en la respuesta”.

"Mientras más oficiales escuchen acerca de incidentes de odio de bajo nivel, mejor preparados estarán para saber dónde invertir los recursos para atacar el crimen", puntualizó Appel.

El proyecto Documenting Hate es liderado por ProPublica, una organización sin fines de lucro que ha creado el siguiente formulario para permitir que los testigos o las víctimas salgan a la luz y denuncien su experiencia. Los informes serán verificados antes de ingresar a una base de datos nacional que estará disponible, con restricciones de privacidad, para las salas de redacción y organizaciones de derechos civiles de todo el país. El formulario no es un informe para la policía ni para ninguna agencia gubernamental.

Si usted ha sido víctima de un crimen de odio, por favor utilice este formulario para contribuir a esta base de datos.